Cuando conocí esta obra me sentí feliz por conseguir tres tomos de la saga.
Gracias a Neli, amiga del foro, me enteré que se trata de una saga con por lo menos quince títulos, de los cuales hasta ahora sólo han traducido tres, que llegaron a la Argentina , y un cuarto de reciente publicación en España.
También descubrí, que se trata de una suerte de subgénero dentro de la novela romántica denominado “paranormal” y que como tal, esta haciendo furor en algunos países como los Estados Unidos.
Nebe, administradora del foro y gran conocedora, nos explicó que este subgénero abarca diversos temas como el vampirismo, la licantropía, la brujería, dioses y sus variantes, y hasta viajes en el tiempo.
Casi todas coincidimos en que si las historias son buenas y además están bien escritas, a todas nos gustan, pero inevitablemente surge la pregunta ¿por qué este subgénero hace furor?, ¿qué tiene de distinto, o para el caso que aporta? (suponiendo que aporte algo)
Debo reconocer que “El Príncipe Oscuro” me resulto FASCINANTE, y nada tiene que ver con su condición de “paranormal” o como deseen llamarlo.
Supongo que para entenderme, tendrían que poder recorrer los laberintos de mi intrincada y retorcida mente, pero como esa es una tarea poco saludable, voy a intentar explicarme.
Como los presenta la autora, los Carpatianos son una suerte de especie con singularidades, pero comparten características con vampiros y humanos. Son depredadores, con instintos bestiales, pueden cambiar de forma, son implacables cuando administran justicia o protegen a los suyos, pero con el correr de los siglos han aprendido realmente a convivir con los humanos y no desean hacerse notar. Disfrutan de sus comodidades y hasta de algún que otro placer o lujo.
Ocurre que mientras leía la novela, lejos de representárseme una escena del “Drácula” de Bram Stoker, venían una y otra vez a mi mente escenas de “ la Bella y la Bestia ”.
¿Se volvió loca? (eso no se discute!!!!!)
No señoras, para estas alturas todas ustedes deben saber que una de las interpretaciones del bello cuento de hadas alude a una época en que la zoofilia era una práctica más común de lo que es hoy en día, donde no se la calificaba como una desviación sexual, a lo sumo era una actividad “contra natura”, castigada sólo si era descubierta.
El punto es que Bella se enamora de él tal y como es: “una Bestia”.
La autora presenta todo el tiempo estas características en el Príncipe Mihail, que sin lugar a dudas, actúa como macho Alpha de su grupo. Es un depredador nato, olfatea, rastrea, provee, cuida especialmente a sus hembras, aunque sólo pueden formar pareja con una.
A diferencia de los cuentos de hadas, donde los personajes están muy definidos, Mihail no es más depredador que otros (humanos) y en realidad sólo intenta la supervivencia de su especie y hará lo necesario para que eso ocurra. Como en todos nosotros, están siempre presentes en él sentimientos duales y ambivalentes, sólo que pese a sus siglos de existencia, no parece haber sido tocado por el barniz de “la moral y las buenas costumbres”.
Si Mihail quiere algo, simplemente lo toma, sea una mujer, una vida o una buena ducha.
Como todos sabemos, en este mundo ya no es necesario “ser”, vasta con “parecer” las cosas y Mihail “parece” un humano más, concurre a misa todos los domingos, es amigo del cura, una persona respetable, nuevamente, como lo sería cualquiera de nosotros.
Y entonces llega la Bella Raven , tan transparente, frágil, bondadosa, confiada, tan “humana”.
En principio sólo comparte con él su capacidad telepática, pero cuando Mihail descubre que tiene condiciones para ser su compañera de vida (conducta de lobos) ella duda, y lucha contra sus sentimientos, para terminar aceptando que es su otra mitad y le entrega su corazón.(1)
Una vez más, debo agradecer a Neli por hacerme notar un aspecto que pasamos por alto.
En la trama de la novela, luego de transcurridos doscientos años, si los carpatiano no han encontrado a su pareja de vida, pierden la capacidad de ver los colores y de sentir. Por eso saben que “ella” es su otra mitad, pues le devuelve la capacidad de “ver” y de “sentir” las cosas.
Nuevamente se presenta en mi mente una escena e la Bella y la Bestia , cuando Bella sueña que la Bestia muere de pena porque cree que ella lo ha abandonado y es su regreso a él y su amor, lo que le devuelve la vida.
El simbolismo que encierran ambas escenas es el mismo, y sin tratar de forzar situaciones no vamos a pasarlo por alto: es una Mujer (simbolizado en Bella-Raven) quien tiene la capacidad de reconciliar los aspectos espirituales y animales que coexisten en cualquier hombre y que por algún motivo se han disociado, prevaleciendo en el la bestia.
Cuando Raven se sumerge, no sin reparos, en el mundo de Mihail, lo hace temiendo a lo que no entiende (como todos nosotros) pero confiando y él, en recompensa, despierta todos sus instintos y sentidos, logrando que responda a su llamada, a su conducta bestial, como la hembra que es, y que reclama lo que cree suyo.
Entonces resonaron en mí mente las palabras de otra increíble autora, que en su momento conjuró mi forma de pensar, literalmente, “abriéndome la cabeza”: “Los lobos sanos y las mujeres sanas comparten ciertas características psíquicas: una aguda percepción, un espíritu lúdico y una elevada capacidad de afecto. Los lobos y las mujeres son sociables por naturaleza, y están dotados de una gran fuerza y resistencia. Son también extremadamente intuitivos y se preocupan con fervor por sus vástagos, sus parejas y su manada. Son expertos en el arte de adaptarse a las circunstancias siempre cambiantes y son fieramente leales y valientes”.(2) En realidad la señora Clarissa Pinkola Estés, en su brillante obra “Mujeres que corren con lobos” despejó algunas dudas sobre los sentimientos que crean en mi “El Príncipe Oscuro”.
No era Mihail la fuente de mis desvelos, sino esa naturaleza salvaje que existe en cada mujer, y que Christine Feehan saca a relucir magistralmente en su libro.
Quizás ahí radica el secreto de su éxito, genera en nuestro interior una débil pero conocida llama, agudiza nuestra percepción y evoca nuestra intuición, nuestra psique salvaje, ¿será que sin proponérselo, la señora Feehan nos ha obsequiado un nuevo y bello cuento de hadas para adultos?, ¿será que esta destinado a que recordarnos que debemos escuchar más seguido a nuestros instintos?, ¿ será que en nuestra más intima sexualidad, aún esperamos el llamado de la bestia?
Recordando las palabras de Clarissa Pinkola pude entender porque me seducía tanto la idea de que Raven, una mujer (yo misma) pudiese sentirse tan atraída hacia el llamado de “la bestia”, sin necesidad de apelar a una forma de desviación sexual para entenderlo.
Quizás Mihail en su conducta bestial, primitiva, resulta un compañero más comprensible y predecible que cualquier otro.
Es probable que deba empezar a aceptar que me gustan demasiado los machos Alpha, guiarme por mis instintos y liberar de vez en cuando, mi sexualidad más primitiva…
Agresivo, voraz, taimado…si, tal vez, pero también valiente, leal y afectuoso.
Lo reitero, la lectura de esta novela ha resultado una experiencia FASCINANTE. Si se lee en forma lineal, no deja de ser una novedosa historia vampírica y como tal, también es buena.
Pero al leerla lentamente, no pude evitar respirar al ritmo de la trama, inquietarme allí donde el ansia (siempre sexual) parecía rememorar recuerdos muy antiguos, como diría la Pinkola , aquellos que innegable e irrevocablemente nos emparentan con el femenino salvaje, con todo lo que pertenece al instinto, a los mundos visibles y ocultos, a la tierra, a la naturaleza y que en algún momento olvidamos por un exceso de domesticación o por adecuarnos a lo culturalmente aceptable.
Tomando prestado un termino que usa Gelly, sólo puedo decirles:
”Mujeres, no desoigan su voz interior, sigan más a menudo su intuición, nunca se puede saber cuando nos va a llegar el llamado de la manada…….. “
Bibliografía.
- BETTELHEIM, Bruno: “Psicoanálisis de los cuentos de Hadas”, 2da edic., Barcelona, Crítica, 2001.
- PINKOLA ESTÉS, Clarissa: “Mujeres que corren con lobos”, 1ra. Edic., Buenos Aires, Ediciones B Grupo Zeta, 2003.
Aclaraciones:
(1) - La procedencia de muchos cuentos de hadas es tan antigua que utilizan los mismos mecanismos que los relatos bíblicos para dejar sus enseñanzas y “El Principe Oscuro” reactiva esos mecanismos cuando menciona que Raven acepta que Mihail es “su otra mitad”.
El simbolismo presente es el mismo que “pensar en Eva como la costilla de Adán”, su otra mitad, su pareja de vida.
(2) - Pinkola Estés, Clarissa: op. cit , pág. 12.-
(&) - Bruno Bettelheim, analiza el cuento “ la Bella y la Bestia ”, desde la perspectiva del psicoanálisis esto es, tienen la misión de hacer entender a los niños, que sus temores respecto a los aspectos agresivos del sexo, no son más que producto de sus angustiosas fantasías sexuales y que “ aunque el sexo parezca algo brutal a simple vista, el amor entre un hombre y una mujer es, en realidad, la más satisfactoria de las emociones, y la única que puede proporcionar la felicidad eterna”. (pag, 314, op. Cit)
Sigue existiendo similitud entre el análisis, y la historia de Mihail y Raven, de hecho hay palabras que se repiten brutalidad, amor, eternidad.