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Crític@s
Amor prohibido de Laura Lee Guhrke |
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Hampashire, Inglaterra 1837. Desde su llegada a Inglaterra, cinco meses atrás, la señorita Daphne Wade, trabajaba como restauradora de las antigüedades que hallaba su jefe Lord Anthony Courtland, duque de Tremore en la excavación de ruinas romanas que se encontraba en curso dentro su magnifica propiedad ducal. Aunque era una tarea poco usual para que la desempeñara una mujer, Daphne era la hija de un prestigioso restaurador fallecido repentinamente, y había trabajado junto a su padre en excavaciones en Marruecos, Egipto, Grecia y Mesopotamia. La muerte de su padre dejo a Daphne sola en la vida, sin protección ni dinero y con dos pasajes pagados por Lord Tremore que los esperaba en Inglaterra. Costó convencerlo para que la aceptara a ella sola, pero después de todo que importaba que una joven con gruesas gafas, pelo castaño claro, bastante corriente y rigurosamente sujeto en su nuca, con vestidos sencillos en tonos beige o gris, adecuados para la suciedad del desierto y amplios y cómodos delantales, deambulara por Tremore Hall. Nadie notaba a Daphne por su persona, aunque si por su incansable y eficiente ritmo de trabajo. Lord Tremore no necesitaba encomendarle trabajos, Daphne siempre trataba de anticiparse y cumplir su más mínimo deseo. Aunque nadie se fijara en Daphne, ella guardaba un profundo secreto, estaba enamora hasta la devoción de lord Tremone. La tranquilidad de la vida en Tremore Hall se vio alterada cuando Lady Viola Hammond, vizcondesa por matrimonio, vino a visitar a su hermano. Presa en un matrimonio infeliz, Viola quería conversar con su hermano el reciente rumor en los salones londinenses respecto al inminente matrimonio de Duque. Viola tenía la secreta esperanza de convencer a Anthony sobre las desventajas de un matrimonio sin amor. Anthony era incapaz de herir a su hermana, pero con la rígida educación y la superioridad que su rango le confería, se limitó a recordarle los trágicos o infelices finales de los supuestos “matrimonios por amor”. El se limitaría a realizar la elección más adecuada de la mujer que mejor pudiese desempeñar sus deberes como duquesa. La rodearía de lujos y comodidades a cambio de que le diese hijos y la dejaría en paz disfrutando de su riqueza, cuando eso sucediese. En el transcurso de esos días Viola no pudo menos que notar la presencia de la señorita Wade, y más aún, la devoción con que hablaba de “Anthony”……..es decir Lord Tremore, pues como su empleada, no podía utilizar el nombre de pila de “su señoría”. Cuando Viola interroga a su hermano sobre su empleada, este se refiere a ella con los términos más duros e hirientes que Daphne pudiera imaginarse: es patética y tan atractiva como “un insecto pegado a una hoja”. Lo que Anthony no sabía es que Daphne feliz por el descubrimiento de un texto en unas tablillas, se había dirigido a la biblioteca, donde se encontraba con su hermana y había escuchado sus palabras. Destrozada, herida y humillada, presentó su inmediata dimisión a Lord Tremore, quien no lograba entender la actitud de su empleada. Pero entonces una increíble transformación se produjo en la Señorita Wade, y de ser aquella joven que tartamudeaba al dirigirse a Anthony, le grito en la cara todo lo que pensaba de él, de su altanería, de sus ordenes y de su desagradable costumbre de no pedir nada “por favor”, ni de dar las “gracias”…. ¿Pero quién se ha creído que es esa condenada mujer con esos increíblemente bellos ojos color lavanda?..... ¿Cómo se atreve a dirigirse a un Duque en esos términos tan impertinentes, sólo porque debajo de su horrible delantal esconde el cuerpo de una Diosa griega, capaz de tentar a un santo? …..o ¿a un duque????? Con fines absolutamente personales y egoístas, Anthony se propone lograr que Daphne se quede, pues la necesita…..mejor dicho, necesita de su excelente trabajo….o eso cree… Lord Tremore esta preparado para ganar la batalla, después de todo “es un Duque”, y los duques siempre se salen con la suya, pero para lo que Lord Tremore no esta preparado, es para “perder su corazón”……… 1ª) Simplemente: tienen que leerla, deliciosa, increíblemente tierna. Una novela que demuestra a las claras que muchas veces miramos sin ver, y que el amor puede estar a nuestro lado y nosotras pasar una y otra vez en frente sin siquiera mirar. 2ª) Me asombra y me gusta mucho como la autora salva las cuestiones de las barreras sociales. Mónica Adriana |
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