|
|
|---|
Crític@s
Corazón de hielo de Gaelen Foley |
|---|
|
Berkshire, Inglaterra, 1814. Dicen que nadie sale de una guerra sin heridas. Aunque no sean físicas, aunque no dejen cicatrices visibles, no es posible ver caer a los compañeros o recorrer campos de batalla teñidos de sangre y dormir tranquilamente por las noches. Dicen que quien ve a la muerte a la cara, necesariamente pierde una parte de su alma y quien vive en su hedor en algún momento rozará las puertas de la locura Damien Knigth, conde de Winterley lo sabía muy bien, por eso se había recluido en solitario en la propiedad que acompañaba al título otorgado recientemente por la corona Británica, en reconocimiento a su labor en la guerra contra Napoleón. En realidad no deseaba el título, ni la propiedad en ruinas que lo acompañaba, ni las responsabilidades que conllevaba ser “conde”, pero no podía insultar a la corona, ni avergonzar a su familia rechazándolo. Dependiendo del lado de donde se lo mirara, no estaba nada mal, para ser el hermano menor de un par gemelos bastardos dentro de una gran familia que lo dejaban sin posibilidades de heredar. Damien prefería la vida solitaria, y a las fulanas desvergonzadas e indecentes que sabían como tratar y complacer a un soldado por una buena paga. Y en eso estaba cuando la visita de su hermano Lucien lo devolvió a la realidad. Uno de sus compañeros de armas había sido asesinado y Damien no entendía por qué motivo, lo había designado tutor de su sobrina, una niña también bastarda internada en “la escuela de Yardley” en Warwickshire. Camino a la escuela, para asegurarse que la pequeña estuviese bien y notificarla del fallecimiento de su tío, dos hechos sacudirán su ya perturbada existencia. Conocerá a la actriz más joven, bella, sensual y escurridiza que recordara en mucho tiempo y pese a su rechazo, le salvará la vida en un confuso episodio. Episodio muy caro a su frágil equilibrio mental, pues sin proponérselo, dará rienda suelta al asesino que habita en él. Enorme será su sorpresa al enterarse que la bella y esquiva actriz no es otra que su pupila, que además lo detesta y le teme. Lo que más deseaba en este mundo Miranda Fitzhubert era dejar esa horrible y abusiva escuela en la que la habían depositado como a un paquete al que todos desean olvidar. Soñaba con que su querido tío Jason Sherbrooke vendría a buscarla y le permitiría hacer de su vida lo que más deseaba: “convertirse en actriz como lo había sido su madre”. Pero en su lugar apareció este horrible, repulsivo y salvaje asesino, asegurando que Jason estaba muerto, y que lo había designado su tutor. Miranda no podía creer que un conde se rebajara a urdir un plan tan ruin movido por la lujuria y su deseo de abusar de ella. Aunque no estaba en los planes de Damien, la escuela también deseaba deshacerse de la insubordinada Miranda y de pronto, se encontró sólo, en viaje hacia alguna parte con una bella y sensual mujer, capaz de tentar a un santo, que además lo detesta y lo considera un asesino. Miranda Fitzhubert sabía lo que quería de la vida, era impetuosa y decidida, se movía con la desenvoltura de toda una dama, aunque nunca había salido del colegio. Damien no pudo evitar sentirse atraído por ella, pero sabía que el honor y la memoria de su compañero de armas que había confiado en él, le impedían amar a esta joven. Por otro lado, su cabeza no estaba bien, suponía que era cuestión de tiempo y quizás ya nadie pudiese ayudarlo. Mientras tanto tenia que proteger a Miranda, pues aún no entendía por qué causa, la joven era muy propensa a verse envuelta en raros accidentes... El tiempo pasaba y al conocerse, poco a poco iba cambiando la opinión que uno tiene del otro, pero... ¿podrá Miranda sanar la mente tan maltratada de este hombre?, ¿no es pedir demasiado a una joven e inexperta mujer?, ¿será cierto que el amor puede sanar todas las heridas?. Es claro que Gaelen Foley no le hace fácil la vida a ninguno de sus personajes, ni a sus lectores. Nuevamente los conflictos tiene su lugar preponderante en esta historia, con la diferencia que se trata de dos seres que a su modo han sido abandonados y al encontrarse se reconocen y surge el amor, pero no un amor romántico de esos que inspiran poemas. Este amor surge de la mas profunda y desoladora “necesidad”. Son dos seres hambrientos de afecto, de compañía, de comprensión, de piedad. Necesitan apoyarse el uno en el otro, Damien para mantener la cordura; Miranda para sentir que por primera vez en su vida que le importa verdaderamente a alguien. Es un libro interesante, personalmente me gusto mucho, pero supongo que no es para todo el mundo. Mónica Adriana |
Copyright © Gauchas Románticas 2006 -2008
Todos los derechos reservados