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Crític@s
Donde empiezan los sueños de Lisa Kleypas |
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Londres 1830. Como el dinero habla, Zach había logrado penetrar el corazón de la cerrada y alta sociedad pero era muy consiente que lo toleraban, más no por eso era aceptado. ¿De qué sirve el poder y el dinero si uno no es reconocido como un par? Habiendo amasado una enorme fortuna, Zach decidió que era tiempo de buscar una esposa, pero no cualquiera, sino una “genuina hija de la nobleza”, que asegurara definitivamente que él y su progenie fueran parte de la crema innata de la sociedad. Seguramente no sería una tarea difícil la de encontrar una educada, aristocrática, sumisa, y “arruinada” candidata. Una que supiese desenvolverse en la sociedad, que lo acompañara y organizara eventos sociales, una mujer a la que poder mostrar como un fino y elegante trofeo, otro más entre los tantos que Zachary coleccionaba. Pronto Zachary descubriría que era difícil que la sociedad le encomendara a una de sus hijas, después de todo: “Un perro de pedigrí impecable no se apareaba con un chucho callejero. Salvo que aquel chucho en particular tuviera suficiente dinero como para comprar todo lo que quisiera, incluso una esposa de alcurnia” (pág. 29) El destino cruzó en su camino a Lady Holly Taylor. Tres años atrás, Lady Holly había perdido a su esposo. A diferencia de muchos matrimonios de su clase, el de Holly había sido un matrimonio feliz, había amado sinceramente a su esposo, y su prematuro fallecimiento la había devastado. Si Holly no se había dejado consumir por la pena y el dolor, era por su pequeña hija Rose, fruto de ese amor y el recuerdo vivo de George. Advertido que Lady Holly era inalcanzable, Zach empezó a urdir un plan para seducir y apoderarse de “la dama”. Con lo Zach no contaba era con Lady Holly era una verdadera dama en el más amplio sentido de la palabra, honesta leal, inteligente y con mucha clase, lo que le valía ser recibida en los mejores lugares de la alta sociedad. Zach ofrece a Holly una obscena cantidad de de dinero para que ella fuese una suerte de “guía social” para su hermana y su madre por el término de un año. Este sostenía que bajo su tutela, ellas aprenderían las rígidas normas de una cerrada sociedad. Holly debería presentarlas y asegurarse que fuesen aceptadas. Cuando Holly se negó, Zachary no sólo argumentó a través de su intachable reputación, sino a través de su punto más débil: le ofrecía la posibilidad de que Rose recibiese una generosa dote, y sólo le requería a cambio de un año de servicios en su casa. Holly entiende que quizás su vida como mujer ha terminado, el fantasma de George ocupa con fuerza su corazón, y será esa misma presencia la que complicará los planes de Zach. Se puede pelear con una hombre vivo pero ¿con un fantasma? Después de todo hay algo que el dinero no puede comprar, el amor y el respeto de una dama. Holly se muda a la casa de Zach y no tardará en reconocer al luchador, y en admirar sus cualidades como el ansia de superación o amor por su familia. Ese increíble hombre de rasgos duros, con un bello y rebelde cabello oscuro, que se ondula a la altura de la nuca, ese amplio y musculoso pecho, con increíbles, fuertes y flexibles brazos, capaces de golpear duramente a un hombre, pero también de abrazar tiernamente a una mujer. Holly no tardará en comprender que el Señor Bronson también era “un hombre”. Uno muy apuesto, viril con una salvaje y atrayente belleza, la que podía ser su perdición o la promesa de un nuevo e impensable sueño...
Comentario: Zachary Bronsosn es absolutamente adorable, y Lady Holly, increíble. Lisa Kleypas derrama magia en cada uno de sus personajes, sus escenas son tan increíblemente sensuales y delicadamente eróticas que constituyen un placer a los sentidos. No pueden perderse este libro. Mónica Adriana |
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