Cartelera y relatos

 

 

 

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El cuarto Arcano de Florencia Bonelli

Apenas comenzado el siglo XIX La Metrópoli española debate su futuro: arrastrada a la guerra por su alianza napoleónica, no es solo el frente europeo la razón de sus desvelos. Inglaterra afianza su supremacía en los mares dispuesta a minar el ahora débil control ibérico sobre las colonias americanas.

En un recóndito puerto de América del Sur, una ciudad colonial late efervescente al ritmo de una férrea sociedad de castas.

Roger Blackraven, Conde de Stoneville, es un inglés que aprovecha las ventajas de un sitio como Buenos Aires, de prometedora riqueza natural y accesible administración colonial.
Bien puede hacer tratos comerciales con un monopolista español, departir en un almuerzo con el minúsculo grupo de independentistas criollos o ser el artífice de los medios materiales de una revuelta de esclavos.

Despliega cualquier medio para conocer cada movimiento secreto o no de esta ciudad, siempre que ello le reporte algún beneficio.

Roger desconoce límites ante su ambición y omnipotencia. Debe su riqueza no tanto a su condición de noble heredero inglés como a los negocios que ha forjado en más de un continente.

Es un maestro de la simulación, capaz de seducir con una mirada azul oscura a una elite aristocrática o de utilizar su corpulencia de guerrero inmisericorde desde la cubierta de un barco.

Un hombre que lo tiene todo, al que nada se le niega. Título, patrimonio, poder. ¿Amor?

En Melody Maguire conviven un cuerpo generoso y una bondad que parece no conocer medida. Un rostro delicado, una voz misteriosa y un espíritu tan apasionado como el fuego de sus cabellos.

Una joven criolla, inusualmente instruída, naturalmente dulce con los niños, que defiende con vehemencia fiel tanto el desprecio por los ingleses que persiguieron a su padre irlandés, como la causa de los esclavos africanos.

Es que Melody comprende como pocos la situación de aquellos que arrancados de su tierra son víctimas del abuso.

Por su hermano enfermo, se emplea como institutriz. Por cada injusticia cometida contra los esclavos no mide el riesgo de sus acciones, inclusive con Él.


Roger no puede sustraerse a la curiosidad que le despierta una joven que no le demuestra temor, que es capaz de enfrentar su rudeza y reducir su humanidad con apenas pocas palabras.

Se descubre ansioso por sentirse parte de ese mundo iluminado que ella crea a cada paso. Se descubre indefenso y necesitado nada menos que de su admiración. Fantasea hasta el dolor con la idea de perderse en las voluptuosidades de su cuerpo

Melody no termina de comprender las emociones que asolan sus convicciones en presencia de ese hombre. Su única certeza es que la furia y la seducción que conviven en él, hacen que encuentre desde el éxtasis hasta la serenidad cada vez que se abandona entre sus brazos.

La sorpresa, la curiosidad, el temor no reconocido preanuncian en cada encuentro un deseo profundo y conmovedor que ninguna distancia puede sofocar.

¿Podrán las dudas del pasado y los peligros del presente impedir el amor?



Que gran historia.

El inicio de la novela (consideren que es una novela de unas 500 páginas) despliega escenarios y personajes (en número importante) cuya significancia para el resto de la trama, comprendemos a lo largo de toda obra. En ésta primera parte Florencia combina tiempos y espacios de una manera interesante, sobre la que hay que prestar especial atención.

Roger y Melody parecen la Bella y la Bestia, ella es más buena que el pan y él, por muy apetecible que sea, es un maldito déspota.
Convengamos en que el rostro y el porte de Blackraven no solo lo conocemos a través de la novela. Florencia misma ha declarado que se inspiró en el modelo Cherif Fortín. Pero, de todos sus protagonistas masculinos, éste es el mejor. No porque me inspire soñar despierta con él (quien dijo babear?) sino porque es el más apasionante. Está tan bien caracterizado, que desde las primeras páginas, una siente antipatía. No importa que a lo largo de la novela, una vislumbre vulnerabilidades en él, o aunque más no sea por ganarse el amor de Melody, lleve a cabo acciones nobles. Él no puede negar lo que es. Ni lo intenta.

Melody es la bondad hecha mujer, la justicia de los desvalidos hecha amazona experta, toda idealismo, toda femenina inseguridad. Todo eso en una protagonista. Así expresado puede parecer demasiado esfuerzo para nuestro límite de fantasías. Escrito por Florencia Bonelli en tantas páginas no podemos esperar menos. Roger tampoco.

La relación entre ellos es fantástica, muy sanguínea, muy pasional. Cada encuentro es una hoguera. Si con Marlene lamentamos que la excelente tensión sexual no tuviera su corolario en grandes escenas sexuales, si con Indias Blancas y Lo que dicen tus ojos disfrutamos de ellas. En El cuarto arcano, las escenas en cuestión son fundamentales para entender el vínculo que se forja entre ellos. Y aquí me permito utilizar una frase que Myriam usó para definir la obra en sí : “Florencia Bonelli se supera a sí misma”.

Entre Roger y Melody hay amor. A pesar del temor, de las obligaciones, de las inseguridades y del sentido común, Melody se enamoró y punto. Roger en cambio, no me termina de convencer, hay un límite impreciso entre el la sorpresa, el capricho, y la obsesión. Aún cuando las razones se hacen evidentes a lo largo de la novela. Pero… PERO! tiene las siguientes 500 páginas del segundo libro para convencerme…


El manejo de la historia doméstica es un sello en Florencia y aquí vuelve a brillar.

La inclusión de personajes históricos locales como Belgrano y Moreno, si bien es correcta, genera una gran duda.

Las apariciones de éstos personajes históricos en El cuarto arcano, no tienen, ni la profundidad ni la relevancia que justifiquen su mención en la contratapa del libro. Dentro de la novela están bien, pero dado que la obra es en sí misma monumental, no hacía falta.

Cuando lo único que conocía del libro era la portada, me pareció bellísima. Cuando lo tuve en mis manos, pensé que por fin se hacía justicia y se conocía el rostro de una autora como Florencia.

Leída la novela, no estoy de acuerdo con buena parte de la sinopsis de la contratapa por dos motivos: En primer lugar, la novela se desarrolla antes de que en Buenos Aires se discuta seriamente la posibilidad de independencia (o sea, ese año, antes de producirse la primera invasión inglesa). Y en segundo lugar: en la trama, no es el contexto más destacado. Lo que realmente se luce ¿porqué no se destacó?

Florencia ha manejado el contexto histórico mundial con una apuesta muy ambiciosa en la obra, con dos recursos excelentes. Entre esto, la telaraña de todos aquellos en quienes Roger ha despertado odio y deseos de venganza, y la presencia de aquellos que de una u otra forma amenazan a Melody, hay trama, hay acción, hay aventura (alguien dijo amor y aventura? Amén) e intriga en dosis enormes.

Y para terminar, he de decir que cuando terminé de leerla no supe que seguir leyendo, porque de lo que tenía para leer en casa, nada me iba a provocar lo que ésta novela.


PD: Pensándolo bien…claro, que pena, será porque hubiera correspondido leer el segundo volumen…


MirtaS

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