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Crític@s
El cuarto Arcano de Florencia Bonelli |
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Esta nueva novela de Florencia Bonelli, conjuga espectacularmente la madurez de una ficción, con el trasfondo del marco del histórico del Virreynato del Río de la Plata hacia 1806. Aunque la acción se centra en Bs. As. , los escenarios se trasladan a distintas partes de mundo imprimiendo un verdadero carácter cosmopolita a esta obra.
Roger Blackraven, conde de Stoneville, es un interesante representante del estrato social del que ha salido. Aunque ilegítimo por nacimiento, Blackraven pertenece a una clase social privilegiada, protegido por reyes, nieto de reyes, y heredero de un duque. Roger ha sufrido en su vida, pero no más que otros hijos de nobles a quienes desde niños se los ha preparado en las tareas que les serán propias cuando deban hacerse cargo de sus fortunas y propiedades familiares. Roger siempre ha sido un rebelde, y como tal se ha comportado. Su vida como miembro de una clase social que no le perdonara ni su origen, ni su “buena fortuna”, han hecho de él un “bastardo” pero por derecho propio. Frío, cínico, arrogante, posesivo, dominante, Roger Blackraven esta acostumbrado a ordenar y a ser obedecido, a tomar lo que cree le corresponde sin importarle a quien dañe en su intento. Hombres, mujeres, esclavos, nada interesa a un hombre para quien “el fin, justifica los medios” en el más amplio sentido del término. A Roger Blackraven le gusta planificar todo en su vida, saber que es él quien tiene el control, nada queda librado al azar, nada escapa a su atenta y vigilante mirada, a sus más mas bajos y pueriles deseos.
Lo que Roger Blackraven no entiende es que aunque lo desee fervientemente, su intento de controlarlo todo no es más que una ilusión, máxime cuando “Dios decide jugar a los dados” y cruza en su vida a Isaura Maguire, una joven plebeya, hija de una criolla y un irlandés. Melody tampoco ha nacido en un hogar particularmente feliz. Por su padre, ha conocido lo que es ser perseguido, humillado y desplazado por defender lo propio, sus ideas, su familia; por su madre, sabe lo que es quedar atrapada en un matrimonio no deseado. La muerte prematura de sus padres, la proscripción de su hermano, sus propias acciones, la impulsan en la dura realidad de una sociedad muy difícil para una mujer que no posea la protección de un nombre, una fortuna, una familia o “un hombre”. Melody se las arregla y lograr un puesto como institutriz del ahijado de Roger. Melody Maguire sabe lo que es estar sola, tener frío, tener hambre, ser humillada, sufrir el escarnio de ser tratada como un animal. La vida ha enseñado a Melody Maguire lo que es el miedo y con el, a ser generosa, amable y caritativa con quienes tienen menos que ella. La apodan el “Ángel Negro”, por su extraña costumbre de tratar como “humanos” a los negros esclavos del Río de la plata.
Con intereses comerciales en varias partes del mundo, y poseedor de una patente de corsario que le permite moverse con libertad, Blackraven regresa a Buenos Aires a controlar sus propiedades y realizar nuevas inversiones, cuando se encuentra con que la tranquilidad de su casa ha sido trastocada por la presencia de una joven mujer, que aunque le teme, no esta dispuesta a tener una actitud servil. Amo y Señor de lo suyo, Roger no puede ser indiferente a esta presencia, transparente, honesta, idealista. En un mundo donde todos bailan al compás de su música, resulta refrescante que alguien se atreva a desafinar unas notas. Se inicia un juego de seducción, en el que Melody no tiene posibilidades, ¿cómo ser indiferente al Amo del mundo?, ¿cómo rechazar ese espejismo de seducción, placer y seguridad que Blackraven le ofrece? Se enamoran, pero es difícil mantener ese amor en una sociedad rígida de condicionamientos y prejuicios. Demasiados secretos, demasiadas vidas en juego. Los tiempos no son fáciles, se avecinan momentos de cambio en el Río de la Plata. La aristocracia porteña, deseosa de ampliar sus negocios rechaza el monopolio con España. Inglaterra lo sabe, y hará todo lo que este a su alcance para “colaborar” en el proceso. Blackraven es parte de ello, pues además de sus múltiples actividades, realiza tareas de espionaje para la corona británica.
La autora ofrece un sólido y concienzudo conocimiento de la época, de las costumbres, de la cotidianeidad de los ciudadanos del Río de la Plata. Su recorrido es impecable, invita a la lectura a cada paso, puede recrear la sordidez de un tugurio en Francia, así como la opulencia de la aristocracia y la nobleza en Nápoles o Inglaterra, o la bella y agreste dureza del suelo Irlandés. En el Río de la Plata, personajes históricos como Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Castelli o el mismísimo Sobremonte, interactúan en la ficción con voz propia, y nos parece que podemos escucharlos en los más refinados salones porteños, decidiendo entre sus pares, los futuros de lo que algún día será una nación. Florencia Bonelli logra integrar en una ficción, todo un “proceso histórico” que además de complejo es rico y diverso. Su resultado es excelente, y su galería de personajes, fascinante. Desde el sufrimiento de los esclavos, hasta de recreación de la leyenda de Luis XVII y Madame Royale.
Pero sin lugar a dudas, sus personajes centrales sobresalen. Roger Blackraven “no puede ser otra cosa”, es un representante perfecto de lo que se logra cuando uno crece sabiendo el lugar que ocupa dentro de una sociedad de privilegios, dentro de un linaje y además ha sido beneficiado por años de esmerada educación entre sus pares. Lo asombroso no es que Blackraven “fuese negrero”, lo asombroso sería, que no lo hubiese sido nunca. Esto puede parecer animosidad en su contra, por el contrario, se trata de comprender a un ser único, irrepetible y complejo; aunque debemos reconocer que lo que no podemos hacer es “justificarlo”. La vida nos permite hacer elecciones, y Roger Blackraven las hizo muchas veces, sin percatarse del daño que hacia con ello. Melody también las hizo, cumplió el “mandato social”, encontró la protección de un apellido, una fortuna y el Emperador tendrá su descendencia legítima, pero en el proceso se enamoró del “hombre” e hizo tratos con el “diablo” y la historia es conocida: Mónica Adriana |
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