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Crític@s
El amante oscuro de J. R. Ward |
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Wrath, Raghe, Tohrment, Vishous, Phury y Zsadist conforman la Hermandad de la Daga Negra, un grupo de vampiros muy fuertes encargados de la protección de su raza contra el Omega, la encarnación de las fuerzas destructivas para los vampiros. A través de sus “caballeros restrictores”, humanos que a cambio de la inmortalidad han dado su alma, el Omega constituye el mal contra la cual los vampiros luchan desde sus orígenes. Los Hermanos de la Daga Negra son llamados así por ser los hombres más fuertes de su raza, precisamente por poseer la sangre más pura. Se caracterizan por su enorme aspecto físico, su brutalidad y su incapacidad para relacionarse normalmente con el resto de sus pares. A pesar de esto, los vampiros civiles les confían sus vidas y los veneran. Cada uno de ellos sirve a la Hermandad con su fuerza colosal y con sus particulares dotes: Wrath es el rey, el más letal de los vampiros, Raghe es hermoso como una estrella de cine... también es el más oscuro, Tohrment es el sensato, Vishous el inteligente y perceptivo, Phury el célibe y excéntrico, y Zsadist el más temido, impredecible y violento de los seis. Llenos de tatuajes, enteramente vestidos en cuero, repletos de armas arrojadizas y con sus sobrenaturales ojos refulgentes, los Hermanos de la Daga negra resultan temibles... y fascinantes...
Al morir su guerrero más preciado, Darius, Wrath se siente comprometido a cumplir su última voluntad: ayudar en la transición a vampiresa a la hija medio humana de Darius que, habiendo crecido en un orfanato, ignora cuáles son sus orígenes familiares y, a los 25 años, desconoce que se acerca su etapa de transformación en vampiresa. Cuando Wrath y Beth se conocen, literalmente se detiene el mundo. Saltan chispas por todos lados y la pasión que los envuelve tiene el poder de postrar al guerrero más fuerte de la Hermandad de la Daga Negra y a una joven incapaz de sentir amor y deseo por ningún humano, ante la fuerza de la lujuria y de un amor poderoso. Mientras ambos transitan el camino de la atracción, Beth atraviesa el proceso de conocer sus orígenes y convertirse en vampiresa y Wrath se enfrenta a su condición de rey de los vampiros, la que siempre quiso negar. Al mismo tiempo, las fuerzas del mal encabezadas por el Omega, cuentan con un nuevo líder restrictor, que quiere implementar un nuevo plan para exterminar a los vampiros atacando al punto neurálgico del sistema de seguridad de la raza: los Hermanos de la Daga Negra. La novela es entretenida. Los Hermanos de la Daga Negra son, como mínimo, magnéticos, por la fuerza de sus personalidades tan particulares y por su apariencia heavy metal de neoyorkinos de los barrios más densos… Son diferentes de los clásicos vampiros de Transilvania sobre los que gravitan las leyendas. Europa brilla por su ausencia en la apariencia, el humor y las costumbres de los Hermanos de la Daga Negra. Estos vampiros son exponentes de la moderna América hard yankee al cien por ciento. En lo que se refiere al contexto, J. R. Ward plantea una precisa explicación de todas las claves en las que se basa la vida de estos modernos vampiros del submundo, un pequeño sistema que cuenta con las reglas, hábitos y costumbres propias de una especie parecida, pero diferente de la humana. Es especialmente poético el código de honor que rige a los Hermanos; en ese aspecto, la novela está llena de simbolismos medievales, como los rituales con las dagas, el respeto manifiesto a las hembras de sus Hermanos y la ceremonia de matrimonio. Cuando se trata de vampiros, siempre hay erotismo: esta no es la excepción... Literalmente, en un volcán de lujuria, Wrath y Beth se consumen el uno al otro. Con respecto a los personajes, J. R. Ward dibujó muy bien a los Hermanos de la Daga Negra, y a Wrath en particular, pero no al personaje femenino, Beth, cuya característica personal sobresaliente fue “ser la amada hija medio humana de Darius”; sus demás razgos quedaron prácticamente invisibles, trivialmente definidos a la sombra de la Hermandad. Esto sucede a menudo en las narraciones de mujeres, ya que solemos poner todo el acento en el personaje masculino y al femenino sólo darle el papel de mera interesante consorte… Por otra parte, no comparto los argumentos en los que los personajes tienen una transformación instantánea, desapareciendo la coherencia entre la descripción del personaje y sus actos. En un abrir y cerrar de ojos, sin proceso de transición que condujera al lector, Wrath pasa de ser el hombre de acero a un esclavo del amor. Lo considero una de las fallas principales en las que suele tropezar la novela romántica, ya que toda originalidad en el planteo psicológico de un personaje queda prisionera de un patrón, como si hubiera un molde de lo que debe ser la expresión del amor. Es una fórmula sencilla, fácil, y a veces complaciente pero, a mi juicio, incoherente y por lo mismo… superficial. En sí misma, la novela es entretenida, no deslumbrante. El argumento es rápido y estimula a seguir leyendo hasta el final y a esperar la historia del siguiente Hermano. Quizás lo brillante esté en la creación de todo el círculo que constituye la vida de los vampiros y en la historia de la saga completa de los Hermanos de la Daga Negra, que constituyen todos juntos y cada uno de ellos en particular, un foco de fuerte atracción para las lectoras. Aunque más no sea para ver desde otra perspectiva el mundo fantástico de los vampiros, recomiendo que lean esta novela. Si son atrapadas por los Hermanos de la Daga Negra, leerán la segunda historia, y la tercera y la cuarta y así sucesivamente… Si no lo son, al menos habrán visto desde otro ángulo cuáles son las costumbres de los vampiros y cómo puede variar la fantasía al respecto de esta especie. Se trata de una novela al menos… novedosa. Gelly |
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