Cartelera y relatos

 

 

 

Crític@s

El beso del highlander de Karen Marie Moning

“Dios no sólo juega a los dados. A veces lanza los dados allí, donde no pueden ser vistos”. Sthepen HAWKING.

Highlands de Escocia 19 de Septiembre, época actual…

Gwendolyn Cassidy, Licenciada en Física, soltera, veinticinco años, virgen, necesitaba un hombre, “desesperadamente”….Quería sexo, que fuera prosaico y vulgar, salvaje, sudoroso y abrasador…¿era mucho pedir?

Como de momento no aparecía, había decidido conocer Escocia. Había pagado 999 dólares por un viaje de catorce días a través de los románticos paisajes de las Higlands y Lowlands, con treinta y ocho personas de “a tercera edad”, eso bien merecía un cigarrillo, aunque estuviese tratando de dejar de fumar.

“Escocia realmente era bella”, pensaba desde lo alto de la montaña que estaba escalando. No sólo se trataba de la infinidad de colores, los matorrales, el intenso rojo de las bayas, el aroma de los brezos, del misterioso lago Ness que se extendía a sus pies, sino la paz que se sentía, ese enigmático silencio cargado de energía.

Deseaba que le ocurriese algo emocionante, pero que su mochila, con sus parches de nicotina rodaran por un estrecho precipicio, no entraba en esa categoría. Diablos!!!! Iba a tener que bajar por ella.

Aunque descendió con cautela y ya la había alanzado, nada la había preparado para que en lo profundo del barranco el suelo cediese bajo sus pies.

Un poco aturdida pensó:- Voy a vomitar, - cuando descubrió lo que parecía una persona…y entonces simplemente grito. Había caído sobre un cadáver, debía ser una cámara mortuoria.

Highlanders de Escocia 1518


Drustar MacKeltar era el hijo mayor y laird de su clan. Su clan no era uno más de los que habitaban las tierras altas. Eran bellos, poderosos y temidos pues eran los descendientes de quienes cultivaban la antigua sabiduría druídica. Los MacKeltar conservaban los antiguos secretos que resguardaban al mundo de los mortales del mundo mágico de una antigua raza, la de los thuata dè.

El Laird estaba a punto de ser presa de un hechizo gitano, un hechizo que iba a ponerlo a dormir un sueño eterno, a menos que alguien supiese el rito para despertarlo……

Highlands de Escocia 19 de Septiembre, época actual…

Habia caído sobre un cuerpo, y como no había reaccionado, debía estar muerto…Dios, el tipo estaba muerto pero la figura debajo de ella era “pecaminosamente masculina”.

Todo se sucedió muy rápidamente, perpleja Gwen alzó la vista y noto que el hombre tenía los ojos abiertos y la estaba mirando. _Besame, - le dijo, mientras la sujetaba.

Por cierto que esos ojos con astillas de plata y hielo relucían memorables en un rostro decididamente masculino.

¿Quién era el grandullón entrometido, dominante y altanero que daba órdenes como si fuese el amo del mundo? , ¿por qué tenía todo el atuendo de un actor salido de una película de época?

Y la cosa se ponía mejor, el tipo estaba desquiciado, se creía un laird escocés del siglo XVI . Dios!!!! Veía los titulares “Física Teórica secuestrada por un paciente psiquiátrico”.

Pero una cosa tenía que reconocer…..el muy condenado se veía increíblemente bien, y Gwen empezaba a fantasear despierta, ¿cómo sería estar en la cama, justo debajo de él???.

Ni hablar cuando el le dijo que tenía que volver a su tiempo….¿volver?, ¿a al siglo XVI? Por Dios, ella era un científico!!!!!

Pero no se trataba sólo de Gwen, Drustar con la sabiduría de los druidas, entendió que había dormido tantos siglos, entre otras cosas para hallar a su compañera de vida. Esta preciosa “inglesa”, contestona y con un carácter impensable en las mujeres de su siglo era “suya”, aunque aún no lo supiese.

Drustan le pidió que confiara en él, tenía que llevarla con él.

Pero algo ocurrió cuando retrocedieron en el tiempo, llegaron días antes de los sucesos que él deseaba enderezar, pero Drustan no la recordaba, su memoria se había esfumado……tenía que lograr que la recordara, o todo habría sido en vano…

Estaba en siglo XVI, en un castillo medieval, con Daegus, el hermano gemelo de Drustan, su padre Silvan y hasta Nell, el ama de llaves que había criado a los muchachos, pero sus noventa kilos de músculos, que la habían poseído con lujuriosa ternura, no la recordaba…..el tiempo se agotaba, Drustan necesitaba recordar……



Comentario

Es un libro difícil de presentar en pocas líneas. La idea de estos comentarios es interesar al lector sin arruinar su lectura.

Tengo que confesar que la primera vez que lo leí, no me gusto. Dado mi gusto por la novela romántica histórica, no me terminó de convencer.

Cuando volví a leerlo, me pareció un libro de mucha belleza de esos que nos dejan soñando despiertas.

Imagínense, encontrar en el siglo XXI a un Highlander del siglo XVI, increíblemente masculino, más alto que un hogar y que nos reclame como “suya”.

Y como si fuera poco, es un libro con mucho sentido del humor, escenas muy sensuales, mucho erotismo y desde luego, muy tierno.

Recomendación: Sin lugar a dudas hay que leerlo.


Mónica Adriana

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