Cartelera y relatos

 

 

 

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El desafío oscuro de Christine Feehan

Para Desarí la vida era tranquila, lo más parecido a lo que podría denominarse “rutinario”. Con su grupo musical recorrían el país dando conciertos, deleitando al público con su voz y sus canciones.
Su vida era su familia. Darius su hermano mayor y guardián del grupo, sus compañeros de vida Syndil, Barack, Dayan y hasta hacía poco tiempo Savon.

Juntos escaparon de los fanáticos que asesinaron a sus familias muchos siglos antes, juntos crecieron, emigraron al nuevo mundo y se fabricaron una vida.

Eran concientes de sus diferencias, no eran humanos, pero no estaban en guerra con ellos como las abominables criaturas de la noche.

Pertenecían a una raza tan antigua como la tierra, los Carpatianos.

Recorrieron mucho camino, aprendieron a protegerse, descubrieron los poderes de su raza y sin saberlo, escucharon el llamado de siglos de herencia. “Los machos, protegen a las hembras, no importa a que precio”.

Por eso, cuando Savon un anciano de su raza no soporto la soledad y abrazó la oscuridad transformándose en vampiro, Darius no tuvo más remedio que destruirlo.

Fue una gran pérdida, los afecto a todos, nada volvió a ser igual.

Julian Savage era un cazador de su raza y un solitario. Cuando Gregori, el principal sanador de su pueblo, le pidió que se acercara a ese remoto bar a proteger a una cantante del grupo de fanáticos humanos que perseguían vampiros, nada le hacia suponer que su vida cambiaría para siempre.

De pronto pudo ver colores, sentir aromas, experimentar algo parecido a los sentimientos. Hacía siglos que Julian había perdido contacto con sus emociones pues como macho adulto, sin una mujer que fuera su verdadera pareja de vida, sentimientos y emociones se iban desvaneciendo, hasta desaparecer por completo.

Escucho su voz antes de verla, sintió su presencia antes de tocarla, su magia, era “ella” su pareja de vida quien desde un escenario hipnotizaba al público con las profundas tonalidades de su voz. Su voz sedaba, aletargaba, tejía telarañas doradas de sutil abandono, hacía vibrar las cuerdas más profundas en los sentimientos de esos humanos que la escuchaban en un hermético y respetuoso silencio.

Los humanos de la sociedad fanática actuaron demasiado pronto y casi la pierde antes de reclamarla, pero aun estando herida e inconciente, Julian se aseguró que Desarí bebiera su sangre y que fuese irreparable y totalmente suya.

Para su disgusto, estaban esos otros machos carpatianos a su alrededor y la protegían o al menos intentaban hacerlo pero ¿Quiénes eran?, ¿por qué no los conocían? ¿sería cierta la leyenda de los niños perdidos?

Julian también era poderoso y sintió la presencia de Gregori “el taciturno” en su mujer, ¿Quién era esa belleza sensual de cabellos negros?, sinceramente no importaba, le pertenecía y aunque debiese destruir a los otros machos, sería suya.

Claro que Julian no contaba con la férrea voluntad de Desari. Ella nada sabía de las costumbres de su pueblo ni de las parejas de vida y estaba demasiado aferrada a su independencia y a su familia para dejarlas ahora.

Pero tampoco entendía porque ese hombre la encendía de esa manera. Su cuerpo lo necesitaba, sus pechos reclamaban sus manos, sus sentidos se embotaban con su sola presencia. Podía olerlo, lo escuchaba en su mente, penetraba en sus sueños y siempre prometía más.

Desarí no deseaba estar con él, pero su lejanía le producía un vacío tan profundo, como si alguien le arrancase las entrañas.

Aún así se resistía, lo cual significaba un duro golpe para Julian acostumbrado a hacer su santa voluntad, a ejercer su poder a mandar sin esperar resistencia.

Darius hermano de sangre y protector del grupo era el más duro, pero Julian no le temía…”la hembra era suya” y terminarían por entenderlo, por las buenas o como fuese, a él le daba igual.



Comentario:

He aquí otro ejemplar de macho carpatiano. Julian es el gemelo de Aidan Savage. Ambos hermosos, rubios, (recuerdese que los carpatianos son todos de cabello oscuro) perfectos, machos, protectores, orgullosos y con la innumerable lista de atributos que las mujeres desearíamos en un hombre.

La historia se deja leer, entretiene y la Sra. Christine Feehan se las ingenia para introducir variantes, sutiles, nada demasiado radical pero logra mantener nuestra atención hasta el final.

Esta historia es interesante por la forma en que interactúan como grupo y porque en ellos los carpatianos descubren que no son tan infalibles como creen a la hora de proteger a sus hembras (su bien más preciado).

Desarí es un personaje muy interesante pues sus poderes equivales a los de cualquier macho y eso siempre reconforta.

No es imprescindible en la biblioteca de nadie, pero se deja leer y si es fanática de los carpatianos, simplemente no se lo puede perder.

Me siguen pareciendo demasiado machistas, pero…..que interesante sería tener uno en la mesita de luz para esas horribles noches de tormenta.

 


Mónica Adriana

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