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Crític@s
El diablo en invierno de Lisa Kleypas |
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Cuando nadie sacaba a bailar a una dama en las fastuosas fiestas de la cerrada sociedad londinense, esta se convertía en un “Florero”. Un objeto caro, bello y decorativo, aunque bastante inútil. Era un duro y despiadado destino, pero ¿para que desear lo que nadie esta dispuesto a darnos? Así es que las jóvenes podían resignarse a su suerte pero… ¿que pasaría si esas damas se uniesen con un único y elevado propósito?: el de “conseguirse un marido”. Cuatro jóvenes mujeres conspirando…decididamente los caballeros no tenían ninguna oportunidad.
Con esa convicción se presento en la casa de Sebastián Lord Saint Vincent, uno de los solteros de peor reputación de todo Londres, a altas horas de la noche, y sin acompañante. Muy audaz, si se consideraba que unos minutos a solas con St. Vincent arruinaban la reputación de cualquier jóven. Los acreedores los acosaban y él estaba demasiado acostumbrado a una vida de privilegios como para renunciar a ella ahora. Tras un intento fallido de raptar y hacer su esposa a la hermosa y rica, Lillian Bowman, hoy Lady Westciff, ahí estaba la hija de Ivo Jenner el propietario de una de las casas de juego más próspera de Londres y su única heredera con una propuesta que no podía rechazar. Huir a Gretna Green esa misma noche y casarse en el paraíso escocés de las parejas fugadas. Evangeline no era un premio para nadie, según recordaba Sebastián, su cabellera roja siempre desalineada, su desgarbada figura y su horrible tartamudez que convertían en una tortura cualquier intento de mantener una conversación con ella. Pero su padre era inmensamente rico. Y aunque había escuchado a varios caballeros que preferían flagelarse antes de mantener una conversación con la joven, él no estaba en condiciones de darse ese lujo… Sin embargo esa noche, Evie se veía tan desvalida, soportando estoicamente cada una de sus groserías, tan etérea a la luz del fuego, con su cabello de un rojo tan intenso que parecía tragarse las llamas para luego brillar incandescente. El nunca la había observado de cerca, ahora notaba sus impúdicos y carnosos labios, ese puñado de hermosas pecas sobre el puente de su nariz y esos ojos de un increíble azul zafiro, profundo, inalcanzable, con los que un hombre podía soñar, pero también impasibles como los de una muñeca de cera. La virtud y la inocencia no eran cosas que atraían a Sebastián, pero esa mujercita desgarbada y tartamuda lo atraía y lo encendía en una forma inusitada. Evie mostro sus cartas, y planteo sus exigencias. El controlaría la fortuna de su padre, pero creando un fideicomiso para ella, cuyos intereses gastaría sin tener que dar explicaciones. Dormirían juntos “una vez”, para que el matrimonio fuese legal, y sobre todo, Sebastián la dejaría cuidar a su padre en su lecho de muerte, la protegería de la familia de su madre y luego la dejaría en paz. Sebastián no pudo menos que admirar la determinación de la jovencita, no era tonta, por el contrario, demostró una calculadora inteligencia. Evie sabía que había golpeado a la puerta del infierno, y que quizás las llamas de este la consumirían, nadie era tan apuesto como Sebastián Saint Vincent, nadie poseía su porte, esos increíbles ojos de un azul claro, su cabello rubio, su increíble sonrisa. Ese era justamente el problema “nadie poseía a St Vincent”, mucho menos alguien como ella, pero no le interesaba, sólo deseaba que la protegiese por un tiempo, y luego cada cual haría su vida... o eso creían... Esta vez las Floreros no pudieron hacer nada, llegaron cuando era demasiado tarde, el hecho estaba consumado, pero... ¿era Evie quien necesitaba ayuda?
Este es uno de mis Floreros favorito. Quizás no tiene el ingenio de los dos primeros, pero Evie es muy particular. Ha sido muy mal tratada, creció sin el amor y sin la ternura de una madre, despreciada por su familia, pero aún así es dulce, fuerte, sabe que esta sola y que solo cuenta con ella misma quizás por eso desarrolló una determinación única. Evie da un gran paso, sabe que quizás el remedio es peor que la enfermedad, pero aún así lo enfrenta porque desea estar junto a su padre en sus últimos días. Pero sin saberlo, ofrece un objetivo a la inútil vida de Sebastián, quien se descubre como hábil hombre de negocios y por extraño que parezca... este se tomó muy enserio su nueva “función de esposo”. Ambos han padecido el abandono y la soledad, pero van a descubrir juntos el amor. Es una bella historia, muy romántica, con todos los ingredientes para dejarnos suspirando de placer. Sebastián Saint Vincent comenzó su historia siendo un libertino indeseable, un canalla ególatra incapaz de sentimiento alguno que no fuera por el mismo y como sólo la magia de una pluma puede hacerlo posible, terminó siendo el hombre que todas desearíamos en nuestra vidas. Simplemente: NO PUEDE FALTAN EN NINGUNA BIBLIOTECA ROMANTICA. Mónica Adriana |
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