Un par de cabezas de ganado y un puñado de prisioneros liberados sellan el destino de Linnet MacDonell. Ni su habilidad con los puñales, su sabio manejo de las hierbas que curan, ni siquiera su don clarividente hicieron que su padre le confiera otro valor más que el de prometerla en matrimonio, será la nueva esposa del laird de un clan rival. Como si fuera posible ser rival del guerrero más temido: Duncan Mackenzie de Kintail., conocido como el Demonio de Escocia, no solo por la fuerza de su espada sino por la fiera determinación con la que se enfrentó a su tragedia personal.
Linnet no necesita visiones para reconocer que ese hombre ha cautivado su esencia más íntima. Su fina sabiduría la llevará a impresionar e iluminar la vida de todos los que la rodean en su nueva morada, pero necesitará más que habilidad para curar la herida del puñal del engaño que su esposo aún lleva clavado en su corazón: no solo fue traicionado por su primera esposa sino condenado a vivir con la duda de si su hijo lleva su sangre.
Duncan no quería una esposa, necesitaba a la clarividente. Linnet no quiere otra vida sin amor, necesita más que el placer de un amante formidable.
El deberá sortear una graciosa conspiración en su propia fortaleza primero, una irresistible pasión después, para descubrir la verdadera naturaleza de sentimientos que se resiste a reconocer. Ella deberá demostrarse a si misma que su fuego interior es capaz de encender algo más profundo y duradero que una hoguera entre las sábanas.
La oscura maldad de un enemigo despiadado les dará la oportunidad a ambos, de comprenderse y comprender que son capaces de hablar el mismo idioma.
Sin saberlo, sin querer, la entrega física, precederá la del alma.
Sue Ellen Welfonder novela una historia vibrante, que combina un soberbio retrato de la Escocia que tanto nos apasiona, una pareja protagónica sólida, una química erótica con sello propio, y secundarios hábilmente incluídos que aportan ingenio y humor.
Linnet, femeninamente dócil para algunos mandatos medievales (el matrimonio) y firmemente decidida a batallar por un lugar de privilegio ante el hombre que ama, con las armas que cree necesarias, tanto de las tradicionales como de las que no. Duncan, masculinamente terco…ante sí mismo, capaz de dudar, equivocarse y reconocer que aunque pierda, gana.
Los secundarios de Welfonder son vívidos, no pasan desapercibidos, hasta el de aparición más breve no sólo está delineado sino que aporta naturalidad a la trama.
Es justamente, el quizá secundario más famoso,Sir Marmaduke, quien al límite de opacar a los protagonistas ha convertido determinados momentos de la trama en escenas deliciosas, a base de gracia e inteligencia.
El demonio de Escocia tiene trama, pasión, humor y acción. Y Welfonder no es una más.
MirtaS