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Crític@s
El fuego oscuro de Christine Feehan |
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Darius era el protector de su grupo, así había crecido, sentía que eran su responsabilidad y cuidaba con celo de todo lo que los rodeaba. Por eso había sido difícil aceptar al nuevo miembro de la familia Julian Savage, el hombre de su hermana Desarí. Con Julian había descubierto aspectos de la vida de los de su raza que desconocía. Por ejemplo, que si pasado cierto tiempo un macho carpatiano no encontraba a su pareja de vida, perdía de a poco sus capacidades sensoriales, sus emociones, su alma y no tenía otra opción que exponerse al alba. En realidad la tenían, podían convertirse en un “no muerto”, como lo había hecho Savon, un miembro de su familia, quien no había sido lo suficientemente fuerte para resistir. Pero el mismo Savon había mostrado lo peligroso que eso podía llegar a ser, pues atacó brutalmente a Syndil, una de las mujeres del grupo, dañándolos a todos de forma irreparable. Darius sabía que su tiempo se acababa, pero él no se permitiría poner en peligro a los suyos. Ahora estaba Julian, él podría protegerlos de ser necesario. Como todo carpatiano adulto, Darius era un poderoso depredador, orgulloso, acostumbrado a mandar y a ser obedecido. Nada escapaba de su control en sus dominios. Quizás por eso se sorprendió tanto cuando vio la roja cabellera de aquella pequeña mujer enfundada en un overol de mecánico. ¿Su roja cabellera? Contrariando los deseos de Darius, Desarí había puesto un anuncio solicitando un mecánico. Si ellos necesitaban dormir de día y viajaban de noche, alguien tenía que asegurarse que la caravana funcionase a la perfección. Tempest “Rusti” Trine, fue el único mecánico que respondió al anuncio. ¿Pero como logro sortear las barreras de protección puestas por Darius?, ¿cómo pudo encontrarlos? Si ocultaban con celo los camiones de las miradas curiosas… y por si fuera poco, pese a ser humana, parecía ser aceptada por las mascotas del grupo, dos enormes leopardos. Rusti no podía definir que la inquietaba más, si los enormes felinos o ese hombre de aspecto feroz y peligroso. Lo advirtió inmediatamente, tenia frente a si a un poderoso depredador, y por alguna razón, tenía que poner distancia entre ellos. Se lo veía tan fibroso como los felinos, con su larga y negra cabellera, desgreñada como si hicieran semanas que no la peinaba. Sus ojos le recordaban a los de las panteras, negros profundo, hipnotizantes, muy peligrosos. No tuvieron un muy buen comienzo. Darius simplemente dio órdenes e interrogo y Rusti se limito a buscar la más rápida y segura vía de escape. Pero ya era demasiado tarde, la joven pelirroja de increíbles ojos verdes era humana, pero no era como todos los demás y ahora le pertenecería. Darius capto que sus patrones cerebrales no eran como los que corresponden a un humano promedio, quizás era la razón por la cual los animales reaccionaban a su cercanía. Rusti lo intentó una vez, logró llegar a la carretera, pero él la encontró y no fue sencillo aplacar su ira. Rusti no le temía, este ser era peligroso pero no era daño físico lo que deseaba hacerle a ella, por el contrario, sentía en su interior esa horrible sensación de necesitarlo como al aire que la rodeaba. Darius nunca pidió nada para sí, pero reclamaba a esta mujer, le pertenecía, era suya y nadie iba a arrebatársela. Menos aún la sociedad de humanos fanáticos que los persiguen. Pero ahora que la ha encontrado, teme que Rusti no soporte la conversión en carpatiana, por lo que ha tomado una decisión…..envejecerá con ella, y cuando llegue su hora, él enfrentara al alba... Hemos estado de acuerdo en que estos comentarios no son críticas sino una suerte de “orientación” para decidir una lectura. Es complejo presentar algo sin “arruinar” la trama o el argumento para otros. Aún así debo reconocer que este es uno de los carpatianos que más me ha gustado, pues sinceramente Darius “casi” parece humano. La Sra, Christine Feehan sorprende porque encuentra combinaciones para mantener la atención. Si bien había enlazado humanos con animales en “Oscura Sinfonía”, no era una capacidad de comunicación, sino de transformación. Nuevamente no es un libro fundamental, pero si es suficientemente bueno como para recomendarlo. Y si es fanática no lo dude... Darius es especial...
Mónica Adriana |
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