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He aquí un secreto: La orden guardiana de Soledad Pereyra

Ignacio Estember, que en “He aquí un secreto, Una apuesta perdida” vuelve por su antigua novia, Azul Maillán, nueve años después de dejarla sin ninguna explicación, y la reconquista a pesar de todas las dudas y razones no esclarecidas, en esta segunda parte “He aquí un secreto, La orden guardiana” desnuda su secreto ante Azul, la razón por la cual partió en el pasado y no volvió hasta casi una década después.

Azul, casada con Ignacio y profundamente enamorada, cuando por fin se entera de la razón por la cual su primer amor estuvo ausente durante nueve años, se siente desbordada ante las motivos del pasado de su marido, y no puede perdonarle el que no haya confiado en ella antes de casarse.

El argumento transcurre entre la divertida y apasionada vida marital de Azul e Ignacio, entre los fantasmas del pasado que lo acosan a él y el miedo y el orgullo herido de su esposa ante el descubrimiento de una nueva faceta que su hombre no le había develado. En el medio de todo eso, el riesgo de una posible nueva partida de Ignacio impregnan esta novela de sensualidad, secretos, rencores y lucha por la supervivencia de la pareja.

Una vez más, Soledad Pereyra nos muestra la originalidad de su estilo. Esta vez, revelándonos algo que muchas veces nos quedamos pensando quienes leemos una historia con final feliz: ¿qué sigue después? En esta novela, la autora nos cuenta el “después” de un final feliz, nos inserta en la vida cotidiana de un matrimonio impregnado de pasión y al mismo tiempo de dudas, secretos que no se animan a salir a la luz, orgullo herido, desconfianza y miedo a la pérdida.

La fuerza arrolladora de la personalidad de Ignacio no decae en esta novela, antes bien se complementa y se acentúa en su faceta de hombre casado en su vida doméstica, y nuevamente, en esta perspectiva diferente, resulta tan atractivo como un imán. En “La orden guardiana” se observa a una Azul que goza de su vida de casada y que aprende a ser independiente de su familia.

Acompañan a Azul e Ignacio los mismos personajes secundarios de la primera novela y unos pocos más, fundamentales para el desarrollo de esta nueva trama. Soledad Pereyra se destaca en este aspecto porque crea personajes secundarios muy ricos, que amenizan el argumento, pero que nunca opacan a los personajes principales.

“He aquí un secreto, La orden guardiana”, como también la primera parte, posee una veta que la hace original e incluso controvertida en su género. Las lectoras pueden sentirse profundamente atraídas o quizás puedan abiertamente rechazarla, pero en cualquiera de los dos casos, la razón está en la indiscutible calidad interna de una novela capaz de despertar sentimientos, de hacer que nos declaremos en un sentido u otro pero que nos manifestemos al fin, dando razones exactas por nuestros pensamientos. Es poco probable que alguien, después de leer la novela, sienta indiferencia, porque los personajes y el argumento tienen el poder de tocar algo adentro de una.

Como bien lo ha expresado Soledad Pereyra , los personajes tienen sus propias cosas que pensar, que decir y que hacer. Azul e Ignacio son rebeldes y finalmente terminan haciendo lo que quieren, no necesariamente aquello que hubiéramos querido todas, incluso Soledad. No se dejan llevar por ningún sendero que hubiéramos previsto ni por ninguna moral o comportamiento preestablecido acerca de cómo debe ser un hombre enamorado, una mujer enamorada o una pareja ideal. Se destacan las individualidades de Ignacio y de Azul además del profundo vínculo que los une, vínculo que aún lleno de la lucha interna de ambos, se impone a ambos jóvenes y los mantiene unidos.

Personalmente, “La orden guardiana” me gustó más que “Una apuesta perdida”. Esta vez la novela transcurre con una pareja ya formada, casada por la pura y absoluta fuerza de voluntad de los dos cónyuges en contra de todo y de todos, incluso de sus dudas, como si casándose hubieran querido alejar a los fantasmas que quisieran alejarlos, como si uniéndose formalmente lograran poseerse más y alejar a los miedos. Los personajes evolucionan y esta vez una se encuentra ya no con la seducción y la cacería de la primera parte, sino con un conflicto interno, con una sutil lucha de poder entre marido y mujer por conservar el propio “yo” al mismo tiempo que con una descarnada batalla por aferrarse el uno al otro. El amor nunca está en duda en esta novela y eso mismo es lo que la hace más intensa, más profunda, más apasionada e incluso más dolorosa en los conflictos de los personajes. Ya no se trata de amor, sino de aceptación y de seguridad propia. No sé si esta historia de amor me hubiera gustado a los 15 años, pero les aseguro que me gusta ahora a los 30, posiblemente porque es una novela adulta, con conflictos de adultos y con batallas de adultos.

Finalmente, si algo una puede oler en cada página que pasa de “He aquí un secreto, La orden guardiana” es la necesidad desgarradora de los dos personajes por, conservándose a si mismos, conservar al otro y al amor que se tienen.

Mi recomendación ya la conocen: lean la novela; les aseguro que tiene el poder de tocarlas en algún sentido, ya lo verán. Estamos, señoras, frente a un original de la novela romántica. Es una novela que que no pasará desapercibida en sus bibliotecas cada vez que hagan un recuento de sus libros...


Pd: No creo que los autores piensen tanto en sus obras como lo hacemos los que sentados, las gozamos u odiamos, y las analizamos. No creo que Soledad Pereyra se haya planteado alguna vez el tipo de autora que es, pero definitivamente, por la sutileza de los conflictos de sus personajes, por la calidad del puro espíritu que le pone a sus novelas, a mi me enorgullece decir que esta autora es argentina...... Modestia aparte, señoras...


Gelly

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