Cartelera y relatos

 

 

 

Crític@s

Irresistible de Lisa Kleypas

Londres, Noviembre de 1836

Llegando a su trigésimo cumpleaños la señorita Amanda Briars, de profesión escritora, decidió hacerse un regalo muy especial.

Para lo cual, visitó el establecimiento de Madame Gemma Bradshaw, quien regenteaba uno de los prostíbulos más caros, selectos y “discretos” de la ciudad.

La Señorita Briars, quería dejar de ser “virgen”.

Amanda tenía en claro que a su edad se la consideraba una “solterona consumada”.

Una mujer en el Londres de las primeras décadas del siglo XIX sin familia ni marido no tenia muchas posibilidades de tener una posición holgada en una profesión honrada. La señorita Briars lo había logrado, pero eso mismo le había abiertos muchas puertas, pero también le había cerrado otras.

Los hombres decentes no eligen para casarse mujeres que se dedican a ser “escritoras” y menos aún si logran ser novelistas de renombre.

Cuando el enviado de Madame Bradshaw llegó a casa de Amanda, esta no pudo menos que reconocer que era muy apuesto. Alto, delgado, con unos hombros muy amplios e increíbles y espesas pestañas, un cabello negro que parecía de seda a la luz de las lámparas. Lo que más impresionó a Amanda eran sus increíbles ojos azules, sin lugar a dudas, la señora Bradshaw tenía un gusto impecable y un personal muy correcto, este hombre vestía con elegante opulencia, según los dictados de la moda.

Cuando J. T. Devlin un joven y exitoso editor de libros llego a la casa de la Señorita Briars, su intención no era la de ser “su regalo de cumpleaños”.

Su nerviosismo y bochorno creyéndolo otra persona, generaron su interés. Esa diminuta, inteligente y bella mujer había contratado los servicios de un “gigoló” para que le proporcionara placer y para colmo de males pensaba que era él.

La situación era por demás de interesante pero ¿Qué impulsa a una bella mujer soltera a contratar los servicios de un hombre cuando podría seducirlo?

Jack Devlin no era un santo y decidió, mostrar a la señorita Briars, como era estar con un hombre, pero no uno cualquiera, sino él. En el último momento algo de cordura quedaba en su parte “no irlandesa”, y Jack se retiro pues quería a la señorita Briars, pero no de esa manera.

Grande sería la sorpresa de Amanda, cuando en una fiesta social, John T Deviln, “Jack”, uno de los editores más díscolos del momento caminó directo hacia ella.

Amanda fue presa del pánico, ese hombre tenía el poder de destruirla, su carrera, su reputación, la posibilidad de mantenerse por si misma. Hacia sólo una semana atrás había estado en sus brazos, con el torso desnudo, respondiendo a sus caricias y rogándole que se quedara con ella toda la noche….se sentía ultrajada, traicionada, engañada.

Sin embargo Jack sintió lo mismo que cuando la vio por primera vez en la puerta de su casa. Esa era una mujer de lujo, con su blanca piel de terciopelo, ese cuerpo voluptuoso, su suave y rizado cabello cobrizo y esos increíbles y penetrante ojos grises. Ojos inteligentes, expresivos, que ahora ardían de furia. Siendo un hijo bastardo no reconocido, todo le había costado mucho a Jack, y no se retiraba sin dar batalla.

Jack quería contar con Amanda entre sus escritores, y quería mucho más. Esa mujer tenía talento, era valiente y muy apasionada bajo el disfraz de una mujer anodina.

Logra “convencerla”, (chantajearla, en la versión de Amanda) para que lo acepte como su nuevo editor, en una novela por entregas semanales.

Todo un juego de seducción se inicia, pues Jack quiere mucho más.

Tiene detalles increíbles, considerados, la pasión no tarde en estalar y amenaza consumirlos. Pero ambos son figuras reconocidas, la prensa y las murmuraciones son demasiado para Amanda, quien no lo resiste y deja a Jack…

Pero ese irlandés tozudo y decidido no estaba dispuesto a dejar las cosas así….nadie iba a impedir que la reclamara como suya.

 



Comentario:

Hace mucho tiempo que hemos perdido la objetividad con los libros de Lisa Kleypas, este no es la excepción aunque es muy particular.

Casi diría que en el personaje de Amanda Briars, la autora rindió un merecido homenaje a sus antecesoras. Esas mujeres que abrieron camino a las escritoras de novela romántica como hoy la conocemos.

Esas mujeres fueron admiradas y admitidas en determinados lugares de la sociedad, pero a la vez sabían que constantemente pendía sobre sus cabezas una espada de Damocles, pues no se les perdonaba “la escritura” por su condición de mujeres en un mundo de hombres.

Probablemente lo que le ocurre a los personajes, el escándalo, la mala prensa y las murmuraciones tuvieron algo de verdad.

Por lo demás, Kleypas ofrece una serie de situaciones y de escenas tan increíblemente imaginativas, eróticas y sensuales que hacen del libro un bocado tan delicioso como un “puñado de fresas sobre una copa de crema”...¿o era algún otro tipo de néctar?


Recomendación: NO PUEDEN PERDERSELO.


Mónica Adriana

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