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Crític@s
La trama del pasado de Cristina Bajo |
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Vigo – Galicia – España – 1840. Busco refugio en casa de su madre viuda, quien se estaba preparando para viajar al Río de la Plata a enderezar viejas historias que la habían conducido lejos de los suyos. Quebracho Herrado. (Límite de Santa Fé con Córdoba) Noviembre 1840. En un país atravesado por las guerras civiles no resultará fácil viajar hacia su interior. Llegar a Córdoba, era toda una proeza, incluso obtener los salvoconductos para moverse por las provincias, era casi un imposible. Las ARIAS de ULLOA apelaran a un pariente, el General Manuel ORIBE, Montevideano y amigo personal del restaurador. En una de las más cruentas batallas que vivió el país en la época, y sin conocer el parentesco que los unía, se cruzaran por primera vez con su primo Fernando OSORIO, a quien la joven no le pasará desapercibida, notará de inmediato su rara belleza, sin simuladas suavidades, o líneas delicadas, y su provocativa fortaleza de carácter. Pero a veces el pasado se materializa con violencia ante nosotros, y eso le ocurrirá al “Payo” Osorio, cuando viejos enemigos atacaran y dañaran a su familia en un intento de alcanzarlo. Calandria, su compañera, su mujer, sufrirá horribles consecuencias. Ajeno a estos hechos, Fernando seguirá su viaje hacia Buenos Aires, pues en misión oficial debía entregar una carta a Juan Manuel de ROSAS, y esperar directivas para sus superiores. Al retornar a Córdoba el dolor de perder al a única mujer que ha amado en su vida, logrará lo que años de guerra no habían podido, quebrar al Payo Osorio. Acompañado de su entrañable tío Eduardo FARRELL, quien protegió a su mujer y al hijo de Fernando en su casa, este le dio sepultura en el lugar que ella más amaba la estancia “Los Algarrobos”. Ignacia se enterará de los problemas de su primo y también entenderá cual es el lazo que las une con su madre al linaje de los Osorio. Toda la familia acompañaría a Fernando en su dolor, sus hermanas Inés y Luz, su prima Laura, con sus esposos e hijos, pero esto ahondará su dolor, pues instalados en “La Antigua”, la estancia de su prima, entenderá todo aquello que como familia perdieron en tantos años de luchas sin sentidos. El tiempo pasa, … y aunque el resto de la familia no lo notara, un duelo de voluntades iba a iniciarse Fernando e Ignacia ya habían reparado el uno en el otro. Quizás porque era imposible ignorar a ese primo alto, tan rubio, con su profunda mirada de ojos claros y piel tan curtida como bronceada por la vida a la intemperie. Fernando manaba la segura autoridad de quien ha crecido en privilegios y esta acostumbrado a mandar y que se le obedezca; aunque no era el único….Ignacia portaba los mismos rasgos. El destino le tendría preparadas nuevas sorpresas a Fernando, los fantasmas de su pasado, ensañados con él, intentarán despojarlo de aquello que era orgullo de su familia y de todo hombre de su época: sus propiedades. Mientras todo esto sucedía, “Ignacia… muy confusamente todavía, iba distinguiendo en aquel encaje de complejas relaciones la trama del pasado que sostenía el presente de su madre y ella”…..(pág. 174).
Aún así, la prosa de la Sra. Bajo es tan fluida y amena que no deja lugar a distracciones o dudas, es simplemente “brillante”. Nuevamente mi falta de objetividad debería ser razón suficiente para no hacer este comentario, pero para quien llego hasta el tercer libro, los Osorio se hacen familia y se torna difícil sujetar los comentarios. (Entiéndase, la lengua y los sentimientos) Este libro “me dolió”. Se puede aceptar la desaparición de un ser querido, pero si esta se produce además en circunstancias tan crueles y violentas, genera un vació enorme. Calandria, la mulata, tan alegre, desfachatada, pasional, se va de la peor manera. Su único crimen, amar sin mezquindades a Fernando Osorio y seguirlo hasta el fin del mundo. Aunque el Payo la amó, profunda y sinceramente, esta visto que eso a veces no alcanza, cuando la vida se ensaña con los que no pueden defenderse. Calandria tuvo que desaparecer para que otra historia surgiese, la de Fernando e Ignacia, pero esta historia es tan incipiente, que deja al lector con la sensación que nos falta algo. Al releerlo para escribir estas líneas, se me ocurrió mirar la contratapa, y parece que leí muy mal el libro. Quién realizó el comentario anuncia que no será una mujer la protagonista sino que se trata de la historia de Fernando OSORIO. No coincido con esto, creo que como dice el comandante Farell, sigue tratándose de “las damas Osorio”, Misia Francisquita, su hermana Leonor, la misma Calandria y por supuesto Ignacia. Creo que las historias de la Sra. Bajo siguen centrándose en mujeres, muy fuertes, con carácter, en sus pasiones, en sus luchas, en sus resistencias silenciosas en un mundo de hombres que las constriñen irremediablemente y este libro narra una de esas historias. Me consuela pensar que la tragedia es parte de la vida de los Osorio, aunque me produzca pesar un final tan indigno para alguien tan especial. Este es un buen libro, con mucha fuerza, sigue pintando con increíbles matices toda una época que seguramente va a sorprender al lector. Como expresión de deseos…espero sinceramente que esta historia continúe…. Mónica Adriana |
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