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Crític@s
Lo que dicen tus ojos de Florencia Bonelli |
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Francesca florece a la vida, como una joven, culta, inteligente, elegante, que incluso excede su origen humilde. Huérfana de padre desde muy pequeña, creció con el cariño de una madre italiana, de quien hereda temple y carácter. Durante el verano, en una estancia cordobesa conoce el amor y el desengaño con el primogénito de una rica familia para la que trabaja su madre. El tiempo es la única cura posible para su pena, pero no alcanza. Con la complicidad de su padrino, ella acepta trabajar para la cancillería, primero en la Embajada argentina en Ginebra, y luego en la lejana Arabia. La distancia será la aliada para curar su corazón. Mientras ella se desempeña hábil y eficientemente como una secretaria más, sus pasos son observados. Como si se tratara de un círculo, en parte caprichoso, en parte hábilmente trazado por un sigiloso cazador, todos sus pasos la conducen a una tierra lejana, ante una sociedad distinta, milenaria, exótica, ante la presencia de un hombre diametralmente opuesto de aquel por el que ha sufrido. Kamal la seduce. No como un hombre en su esplendor seduciría a una jovencita inexperta, sino desplegando ante Francesca la belleza de su tierra, la contundencia de una idiosincrasia que solo puede ser comprendida a partir del conocimiento. Pero, ante todo Kamal subyuga a Francesca asolándola con un amor sereno y envolvente, profundo y potente, capaz de conciliar las majestuosas alas imaginarias que hacen de Francesca un ser esencialmente libre, con un poderoso abrazo, posesivo , pero amoroso. Francesca supera el desengaño, los prejuicios, los temores. Ninguno de esos sentimientos le impide decidir y actuar de acuerdo a como siente su corazón. Lo Que Dicen Tus Ojos, no es la clásica novela donde Francesca es la cenicienta de un príncipe Arabe. En una década mundial y políticamente agitada (si 1960, pudiera serlo más que las demás del siglo XX), será la intriga, la conspiración y la sombra de la muerte misma, quienes se alzarán para convertirse en la prueba más difícil para ambos. Kamal es...todo lo que una occidental necesitaría de un oriental para cambiar de opinión. Cualquiera sea. El punto más discutible de Florencia como escritora, su tendencia a la descripción, se convierte paradójicamente, en el sueño de toda lectora-espectadora: sobre el final, Bonelli, abre mágicamente una ventana a través de la cual disfrutamos de los protagonistas después del clásico Happy End. ¿O cuando una historia nos gusta, no morimos imaginando el universo de posibles derroteros que toman sus vidas? MirtaS |
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