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Crític@s
Mi amado Marqués de Jillian Hunter |
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Mayfair, Londres 1814 La boda entre Lady Jane Welsham y Nigel Boscastle sin lugar a dudas debería haber sido “la boda del año” si alguien le hubiese recordado al novio que tenía que presentarse a su propia boda, pues era la otra mitad necesaria para que el evento se llevara a cabo. Luego de tres horas de espera, todos sospechaban que algo había pasado al novio, y por su bien, esperaban que eso fuese irreparable y mortal. El la primera fila de la capilla privada de Park Lane, propiedad de Grayson Boscastle, quinto Marqués de Sedgecroft, este observaba admirado la entereza de la dama que había sido plantada en el altar. Su autodomio y semblante calmado eran dignos de un soldado. Ese estúpido de su primo lo pagaría caro, como era posible que dejara plantada a semejante beldad que aunque anonadada, mantenía su espalda erguida. Grayson como cabeza de familia era el anfitrión de la boda y llevaba tres horas contemplando la espalda de la joven y ese hermoso….trasero. ¿Qué otra cosa tenía para mirar?, por Dios era un hombre normal y empezaba a preguntarse si el resto del cuerpo que lo acompañaba sería igual de hermoso. Grayson agradeció que la joven no se deshiciera en lágrimas cuando decidieron dar por terminada la espera. Era el fin de la vida en sociedad para Lady Jane Welsham, nadie querría casarse con ella después de esto, estaría condenada a ser una solterona. Por Dios!!! podía ver los chismes en los diarios y en toda la alta sociedad. Grayson sentía el irremediable deseo de protegerla, para lo cual llevaría a cabo dos acciones. Ordenaría a su hermano Heath que buscara a Nigel por cielo y tierra y lo trajera a rastras de ser necesario y por otro lado, se decidió que se convertiría en el protector y acompañante de Lady Jane. Nadie osaba contrariar o rechazar al Marqués de Sedgecroft, por lo que la joven sería nuevamente introducida al mercado matrimonial si él era su acompañante a fiestas y eventos sociales. El plan hubiese sido perfecto de no ser por un insignificante detalle Grayson Boscastle era el más grande e inescrupuloso libertino, granuja inmoral y escandaloso de todo Londres. Las convenciones sociales le interesaban un bledo, al diablo con ellas, Boscastle se procuraba placer en cualquier lugar donde pudiese encontrarlo. Pese a que los padres de Jane dudaron de su proposición, terminaron por aceptarla pues no tenían opciones y no podían ser ellos quienes condenaran a su hija mayor al ostracismo sólo porque a Nigel le había ocurrido algo y no había podido llegar a tiempo a la boda. Porque seguramente eso había ocurrido….¿o no? Jane pensaba “libre al fin”, libre para vivir su vida y hacer aquellas cosas que siempre deseo, sin tener que estar sujeta a un matrimonio no deseado, en realidad a ningún matrimonio después del plantón sufrido en el altar. Pero entonces, apareció Boscastle. No sólo era endemoniadamente guapo y masculino, sino que no aceptaba un rechazo. Jane empezó a sentir que había salido del fuego para caer directo en las brasas y lo peor de todo, no dudaba de Grayson, sino de ella. Se decía que ninguna mujer era inmune a los “azules Boscastle”, los ojos de los miembros de la familia eran legendarios, y sus dotes de seductores, también. Lo que nadie podía observar era que luego de verse obligado a asumir como cabeza de familia por la repentina muerte de su padre y de Branden uno de sus hermanos menores, sutiles cambios habían operado en él. De pronto descubrió lo mucho que le interesaba su familia, cuidar de su descarriada hermanita Chloe, a sus hermanos menores Drake y Devon, aprendices de granuja y hasta lo mucho que extrañaba a su hermana mayor Emma, Vizcondesa de Lyons, la única sensata y correcta de su desmadrada familia. Un juego de seducción se iniciaría. Era un juego peligroso, pues Grayson era un experto y Jane una ávida e inteligente aprendiz. Pero de pronto el engaño queda al descubierto, Nigel y Jane los han burlado a todos, a sus padres, a la sociedad, a la sacrosanta institución del matrimonio….ellos sabotearon su propia boda. Heath volvió de Escocia, pero las noticias no eran las que todos esperaban… Esa bella y maquinadora mujercita lo había engañado a él, al libertino más grande de todo Londres. Grayson no podía ocultar su furia y su admiración, esa bruja seductora y perversa lo pagaría, pues Nigel era demasiado estúpido para pensar y ejecutar semejante plan….tenía que ser obra de Jane. Claro que Grayson olvidó un acertado refrán popular “se necesitan dos para que haya una buena pelea” y por Dios!!! Jane no va a quedarse fuera de ella.
Cuando comencé a leer el libro debo reconocer que me aburrió un poco. Me pareció denso, repetitivo en exceso, lento. Parecía uno de esos libros frívolos donde la gente de la sociedad se la pasa de fiesta en fiesta, tomando champagne desde las diez de la mañana sin ocuparse de otra cosa más que de su ropa y sus joyas. Luego empecé a notar lo inteligentes que eran los diálogos, la interesante galería de personajes que presenta la autora, los hermanos de él, las hermanas de ella y los diálogos que tienen con Boscastle. Muchos de esos diálogos son incisivos, mordaces, muy graciosos, realmente atractivos. Entonces se me ocurrió pensarlo desde otro lugar. Jane es un personaje de lo más interesante. Lo tiene todo, hasta la posibilidad de lograr un buen matrimonio de conveniencia, para tener luego los amantes que desee y sin embargo se ofrece en bandeja a una sociedad que sabe la va a destrozar, con tal de escapar a ese matrimonio sin amor. Pero claro, no contaba con Grayson, un libertino irreverente apuesto y sensual que es justamente la clase de maestro que quizás Jane estaba necesitando. Pero claro, “se enamoran” y el amor siempre complica las cosas ¿o no?. Recomendación: No va a cambiar sus vidas, pero es un libro muy inteligente, se deja leer, si pueden, háganlo. Mónica Adriana |
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