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Crític@s
Nacido en pecado de Kinley MacGregor |
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Imperceptible, oscuro y letal. Lord Sin ocupa un lugar de privilegio en la corte de Enrique. Una corte donde quiénes no lo odian, al menos le temen. Juran de él, que cumple las misiones reales con frialdad calculada y perfección aniquiladora. Un asesino sin conciencia ni moral. Y él, no solo alimenta su fama, sino que se jacta de ella. Su instinto le dice que la nueva misión es diferente: casarse con Caledonia McNeely, una rehén escocesa, atrapar al rebelde de su clan que ataca las fuerzas inglesas, y pacificar aquella región para Enrique, implica mucho más que poner en riesgo su vida. Si es que un engendro del demonio puede tener una. Caledonia no es de las que esperan un rescate. Callie sabe que para que ella y su hermano pequeño retornen a su clan, deberá intentarlo todo. Inclusive casarse con el que muchos creen el mismísimo diablo. Menos ella. Algo en Sin le dice a Callie, que detrás del hombre temerario también hay un hombre de honor. Ella percibe que hay en cada centímetro de su masculina presencia, algo que la atrae. Intuye que detrás de cada gesto taciturno, hay una mirada de tristeza que ella quiere comprender. Algo en Callie, despierta en Sin, recuerdos y emociones que él ha sabido enterrar bajo concreto a través de los años. Rechazado y humillado desde su nacimiento, sólo su adolescencia en manos sarracenas pudo ser más atroz. Pero aún las mudas marcas de su cuerpo no se comparan con las de su alma. El retorno a Escocia determinará para ambos más de un frente de batalla. Conforme sorteen los desaires del clan hacia Sin y los peligros de su misión, Callie no solo descubrirá las razones de tanta soledad sino que actuará decidida a conquistar su corazón marchito. Aunque lo intente, pronto Sin entiende que las armas que lo han mantenido vivo son inútiles frente al asalto de sensaciones y sentimientos que quieren acabar con su amargura. La naturalidad con la que lo trata, la sinceridad con la que le habla, inclusive la inocencia con la que lo toca, conjugados con una femenina luminosidad, convierten a ésta sencilla joven escocesa, en todas sus vidas no vividas, en todos sus anhelos hechos sueños, pero también en el temor más angustiante: perderla. Claro, primero deberá aceptarla y entregarlo…todo. Y más. Aunque signifique renunciar a ella. Nacido en Pecado nos sumerge en las Higlands escocesas de aquel universo Garwoodiano que tanto hemos disfrutado. Todos los que alguna vez compartieron la infancia con Sin: Simon, Draven, y cada uno de los McCallister son secundarios de lujo, no solo porque conjugan sus apariciones para develar en pequeñas dosis el pasado del protagonista sino porque cada uno, y son cinco, nos deja pensando en su propio libro, que dicho sea de paso, ya están disfrutando las españolas (quiero pensar que alguna vez Ediciones B permitirá que disfrutemos también las argentinas). Aquí no hay aventuras descomunales con escenas de épicos combates. Tampoco es una novela de pasiones irrefrenables, con escenas de un erotismo escandaloso La historia de Sin y Callie es una historia de amor. De una mujer, que guiada por su instinto, confía en que ese hombre, cuyo pasado está teñido de sangre, es capaz de hacerla feliz. De un hombre, que ante la posibilidad de tener todo lo que antes le fue vedado, tiene que aprender a confiar en que también puede ser elegido. Sólo K. M. es capaz de convencernos de que detrás de un ser tan profundamente lóbrego hay un hombre tan inmensamente merecido de amar y ser amado. ¿Pura fantasía? Sí, pero efectiva y emocionante. Como MacGregor. MirtaS |
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