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Suspiros de pasión de Judith McNaught

Esta novela narra la historia de amor de Mitchell Wyatt y Kate Donovan.

Solitario, cínico, despiadado y muy inteligente, Mitchell es la oveja negra de una millonaria familia antigua de Chicago. Criado en Europa lejos de sus orígenes, se trata de un hombre hecho a si mismo.

Kate es la hija única de un irlandés de clase media, propietario del restaurante más original de Chicago. Educada por un padre amoroso, Kate es una chica dulce, íntegra, y con un chispeante sentido del humor. Conoce al Mitchell Wyatt en un momento difícil de su vida, tras la muerte de su padre y en medio de una relación mediocre con su novio, cuando ambos, Mitchell y Kate, se encuentran en una isla del Caribe. Entre ambos se genera una atracción instantánea que los enamora inmediatamente el uno del otro.

Sin embargo, el amor que sienten no es inmune a los secretos no revelados, a los malos entendidos, a las tergiversaciones de quienes quieren separarlos y a la inseguridad de una relación demasiado breve que los separa dejándolos a ambos con el corazón destrozado.

Vuelven a encontrarse en Chicago, donde se enfrentan con odio, alimentándose de rencores hasta que finalmente, tras muchas circunstancias, se sinceran, aclaran los hechos mal entendidos y vuelven a estar juntos.

En “Suspiros de pasión”, Judith McNaught despliega un par de personajes como los que la han catapultado al éxito. Mitchell Wyatt cumple con todas las características de un hombre McNaught: oscuro, cínico, sofisticado y muy duro, un hombre que cautivará a cualquier lectora. Kate Donovan, como él, también es la típica heroína McNaught: hermosa, dulce, chispeante y comprensiva. Ambos personajes se asemejan a todos los demás de la autora (Matt Farrell y Meredith Bancroft de “Paraíso robado”, Zack Benedict y Julie Mathison de “Perfecta”, Cole Harrison y Diana Foster de “La orquídea blanca”, Noah Maitland y Sloan Reynolds de “Sombras en la noche”, etc.) Más allá de las preferencias personales de las lectoras, los personajes de esta novela, una vez más, cautivan.

Sin embargo, el argumento de la historia es mediocre y demasiado breve, casi mutilado. El desencadenamiento del conflicto que separa a Mitchell y a Kate tiene tan poco sustento que resulta increíble en personajes que han sido definidos y caracterizados como “inteligentes”, más aún el tiempo que un malentendido los mantiene separados, sin intentar ninguna de las partes aclarar la situación frente a frente ni una sola vez. Finalmente, como si de un cuento de niños narrado al galope se tratara, tras algunos años y vivencias muy importantes mencionados someramente, todo se soluciona cuando ambos personajes se cuentan cómo fueron los hechos, como si no hubieran podido hacerlo antes. En este sentido, la novela es muy trivial e insuficiente.

El contexto también es tibio. Se plantean relaciones familiares complejas y fundamentales en la vida de los personajes. Sin embargo, hacia la mitad de la novela se abandona el hilo de esas relaciones y se clausuran abruptamente con finales trágicos como si no hubieran existido. Quedan muchas cuestiones sin resolver (como la muerte del padre de Kate) o resueltas sobre la marcha de forma casi burda (como la muerte de Cecyl Wyatt o la relación de Mitchell con sus “amados” sobrino y cuñada), por nombrar tan solo unos pocos ejemplos.

Esta novela pudo haber sido muy buena; el planteo inicial fue interesante, y los personajes están bien definidos y son atractivos, pero el argumento resultó finalmente como un cuento relatado a las apuradas.

Las últimas novelas de Judith McNaught, como sucede a veces con muchos autores de cualquier género, vienen paulatinamente decayendo en su calidad; los personajes prometen, pero la historia no les llega a la talla. “Suspiros de pasión” no es mediocre solo con respecto a la restante obra de McNaught, sino también con respecto a la novela romántica en general. “Suspiros de pasión” entretiene e incita a seguir leyéndola hasta al final; eso es bueno en si mismo, pero siempre deja con ganas de más, con un dejo de insatisfacción constante porque se trata de una historia cercenada en el todo y en cada una de sus partes.

Finalmente, recomiendo no leer el resumen de contratapa; es muy extenso, cuenta demasiado y hace que las lectoras nos preguntemos todo el tiempo cuando va a suceder lo que adelanta la sinopsis.

Soy una admiradora de Judith McNaught y creo que es una de las autoras de novela romántica más carismáticas, con un potencial que en sus últimas novelas se desperdicia casi por completo. “Suspiros de Pasión” no es aburrida, pero definitivamente es una novela deficiente.



Gelly

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