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Una primavera para pecar de Jo Goodman

La primera imagen que tenemos de Lilith Sterling es la de una jovencita arrodillada en la parte trasera de la capilla de un convento en Francia, con su cabello cobre oscuro cubierto por un chal blanco, en una piadosa postura algo engañosa pero necesaria, aunque aun no comprendemos cuanto. La hermana Mary Joseph sintió un escalofrío cuando ese lord inglés se presentó en el convento buscando una institutriz en una de las alumnas y su impresión inicial solo parece empeorar, intuye el peligro y ayuda a Lilith a huir del convento.

Cinco años después descubrimos a Alexander Henry Grantham, vizconde Sheridan, “Sherry”, quien ocupa el lugar que le corresponde en la sociedad.

Su comportamiento es el que cabe esperar en alguien de su posición, es la debilidad de su madrina Lady Rivendale, la “tía Georgia”, y su hermana Cybelline pronto lo transformará en tío, de momento tiene una amante aunque ha decidido terminar con esa relación. Londres no le fascina, disfruta de los clubes, las mujeres, alguna fiesta, pero tanta actividad le aburre, necesita que su vida tenga un ritmo diferente al de los ùltimos años y confía encontrarlo en Granville, su propiedad rural.

En el medio de los preparativos del viaje, algo alterará su rutina: a la salida del teatro intentan asaltarlo, el torpe ratero resulta herido con su propia arma y en medio de los gritos sus secuaces lo desaparecen, le intriga saber su suerte pero no consigue información sobre él. Hasta que tres chiquillos tocan a su puerta porque lo necesitan para salvar la vida de su compinche y descubre que su atacante en realidad es una joven mujer. Mientras se ocupa de salvarle la vida y negar las acusaciones de que él mismo la apuñaló, de pronto se encuentra a cargo de tres pilluelos y la señorita Rose en su propia casa, cuando descubre que en realidad ella le salvó la vida y algunos otros detalles a medias ya no puede dejarlos atrás y decide que lo acompañen.

Y este es solo el principio.

Como ya habrán intuido, Lilith Sterling y la señorita Rose, finalmente Lily, son la misma persona, Sherry irá descubiendo el durísimo camino que ha recorrido desde sus días en la abadía y al mismo tiempo le confiará a ella las actividades ocultas a las que dedicó los últimos años.

Llegará el amor, la confianza, la pasión, el consuelo, pero para emprender un futuro juntos deberán enfrentar un fantasma del pasado.

Una primavera para pecar tiene un título engañoso, no hubiera imaginado esta historia a partir de él, es difícil explicarles de que se trata sin entrar en los detalles necesarios.

 

 

Tengo que destacar dos cosas del libro, que intuyo son parte del estilo de la autora, la primera: los personajes, demás de Sherry y Lily, tenemos a la excéntrica Lady Rivendale y a los tres encantadores pilluelos:, una breve intervención de Cybelline, los vamos conociendo por sus palabras y sus silencios, sus actitudes y sus pensamientos, son personajes muy diferentes que van acoplándose hasta que los aceptamos como una familia peculiar. La segunda: los diálogos. Al principio Sherry casi parece inexpresivo, sus palabras son medidas, indiferentes, pero quien lo conoce aprende a leer su mirada y captar el doble sentido de sus frases que dan en la tecla exacta, Lily en cambio, es abierta, franca, su lengua filosa llama a las cosas por su nombre… siempre que quiera hablar de ellas, ellos se encontrarán a medio camino para comunicarse. Lady Rivendale es ingeniosa, utiliza palabras triviales que el otro no advierte conducen directamente al objetivo, los niños casi están aprendiendo otro idioma en una nueva vida y nos dibujan una sonrisa con sus travesuras.

Por momentos es duro leer, porque para entender a Lily la autora debe decirnos que ha ocurrido con su vida desde la huida del convento, cuando encontró abuso, dolor, sometimiento y el valor necesario para escapar, lo bueno es que lo hace brevemente, con las palabras justas, medidas, no duele tanto leerlas porque la pena se reserva para las consecuencias en el presente y se alivia cuando ella comienza a superar ese pasado.

Hay intriga y bien resuelta, pero lo mejor es encontrar dos personajes con su pasado cuestas, uno lo elegió y luego decidió cambiar y lo dejó aparentemente atrás, la otra no tuvo elección, sobrevivió, huyó y sigue ocultándose de él, conocerse les permitirá rescatarse y superarlo. Pero sobre todo hay amor, de ese que hecha raíz y crece antes que se advierta, ese que da esperanzas de algo distinto para el futuro.

He sabido que la autora escribió después de este libro la historia de Cybelline, cronológicamente anterior a este libro donde aparece casada, quizás podríamos esperar para un futuro las de Dash, Pinch y Midge, perdón quizás ya sea propio nombrarlos como Peregrine, Beowulf y Thor?

El libro me gustó, las animo a leerlo porque creo que Jo Goodman es una autora para seguir de cerca.


Nebe

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