Flor nos hizo esperarla. "La culpa la tuvo Miguel", dijo ella. Parece que cuando ya nuestra Florencia estaba de punta en blanco y a punto de partir para la librería donde la esperábamos, Miguel asomó su cabeza por la puerta del baño, enarcó las cejas y dijo:
-Vamos juntos
– traducido “sola no vas”
.
Vean, señoras gauchas, que Miguel (“Mikele” como lo llama Flor), el esposo de Florencia, tiene señas de marqués
(como diría la canción de Catalina que cantaban las abuelas, ¿la recuerdan?) Es decir, tiene señas de protagonista… Naty dice que se parecen a Kamal y Francesca (1) … ahora que lo pienso si tuviera que hacer una analogía, para mi serían Matt Farell y Meredith Bancroft (2), ya nos dirá Flor.
Cuando llegó Florencia nosotras la esperábamos como un aquelarre, todas sentadas en primera fila cual fanáticas
aguardando a Sandro (Dios nos guarde de hacer esos papelones, por Dios!)… Como siempre, señoras, ahí estábamos firmes, al pie del cañón, por afecto
, apoyo moral, fanatismo y demás razones de cada una para con Florencia. ¿Quiénes éramos nosotras? Bueno, pues las gauchas de Río Cuarto, claro, es decir Valeria, Marisa Mónica, Naty, Ñata (la tía de Naty, también conocida como “Hongo”), Petty (la mamá de Naty) y yo. Y por supuesto, haciendo acto de presencia en el evento, nos acompañaba Nebe, nuestra abeja reina, a quien conocimos todas las demás gauchas riocuartneces excepto Nat y su familia.
En la librería “Babilonia” de Río Cuarto, además de nosotras, había aproximadamente cincuenta personas. Podrían haber sido más, pero el organizador (al que para ser política, sutil y diplomática no voy a nombrar
) no había hecho lo que se dice la gran publicidad sobre el evento… A pesar de eso, el espacio destinado a los lectores estaba lleno y, aunque odie admitirlo, dispuesto de forma interesante, en una parodia de pequeño café parisino: todos los lectores sentados en pequeñas mesas redondas de café, y Florencia adelante en un espacio nivelado unas pulgadas por sobre el nuestro… El evento de Sampacho del día anterior había sido muy cálido
, como bien dijo Flor, fundamentalmente por la organización tan prolija para recibirla y por la calidez de la gente del pueblo y alrededores que fueron a visitarla, pero sobre eso ya les va a contar bien Florencia. Me entristece un poco que nuestra ciudad no haya estado a la altura de Sampacho en organización, pero nuestro afecto
sí que lo estuvo y mucho más, como bien lo sabe ella… y también lo estuvo el respeto de todos los riocuartenses que fueron a verla siendo que estoy segura, no eran lectores de novela romántica (en nuestra logia nos identificamos como los caballeros templarios
entre si)…
Hubo muchas preguntas hacia Flor en Río. La primera fue de una mujer que se levantó de su silla y con solidez y decisión se dirigió al micrófono. Yo me asusté
. Dije para mi misma: “esta mujer se viene con todo”. Mucha firmeza tenía, mucha determinación en sus pasos al acercarse al escenario, mucho carácter irradiaban sus palabras… ¿De quién se trataba esta mujer con la que todas contuvimos la respiración?..... De la amiga de Jazmín!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Una señora interesante. Fuerte y amable al mismo tiempo, firme y cálida, lógica y educada. Con ella comenzaron las miles de preguntas… Al final yo ya tenía ganas de decirle al siguiente que levantaba la mano “cállate, cállate, cállate que me desespeeeeeeeeeras
”; Río Cuarto estaba locuaz ese Sábado: que cómo Florencia elegía el contexto histórico de las novelas, que si escribiría otro género además de novela romántica, que cuáles eran sus personajes predilectos, qué quienes eran sus escritores favoritos, que si consideraba que su vida podía ser como la de sus personajes, etc., etc., etc. Muchas preguntas, señoras, a las que Florencia respondió paciente, encantada e impecablemente en el que ya es su estilo: franco, sencillo, despojado de todo ego, directo y muy humilde, como bien lo dijo Lucas, el hermano de Flor, en su presentación de Córdoba.
Florencia se refirió a sus lectoras, a su cariño, a lo que les gusta y lo que no (vaya que son exigentes con algunas cosas del argumento, ehhhhh???? Por qué Laura no podía acostarse con Rocca si Nahueltruz se acostaba con su amante de París??? Por cierto, Rocca estaba para voltear, no digan que no… Que hombre!!!!!!!!!!! Un hombre tan inteligente y tan firme en sus objetivos no puede menos que ser apasionado a la hora de los hechos…)
Después de la firma de ejemplares, que duró bastante
, le entregamos un regalito a Florencia
, una placa con nuestro cariño grabado en letras… Le gustó mucho a Flor y también a Miguel, que al mejor estilo hombre, se puso a observar el tipo de grabado realizado…
Finalmente, nos fuimos todas, menos Valeria que salía en breve de vacaciones, a tomar un café con Florencia y Miguel, antes de su partida a Buenos Aires junto con Nebe. En el café nos esperaba María Eugenia, la hija de Marisa Mónica y niña de mis ojos (a los 18 posiblemente ya nos supere a las dos en cantidad y heterogeneidad de lectura), como una pequeña adulta, aguardando para conocer a Florencia... Lo que pedimos fue variopinto (desde mate cocido por Nebe hasta hamburguesa gigante
por Miguel, pasando por cafés, jugos, tostados y medialunas), todo lo cual fue una invitación de Miguel, igualando en su galante determinación a un caballero sureño. Se negó rotundamente a otra posibilidad. Ante su hidalguía
se rindió nuestro espíritu feminista con algunas simbólicas protestas de rigor; finalmente sólo pudimos bajar las pestañas pudorosamente
como pequeñas ladies virginales en Almack´s y darle las merecidas gracias a Miguel. Gracias Miguel por tu gentil invitación. Y gracias Florcita por lo mismo.
Esa es la crónica de los hechos, señoras gauchas. Como Gabriel García Márquez narró la crónica de una muerte anunciada de Santiago Nasar, esta es mi crónica (salvando la distancia con Gabriel, claro) de los hechos del día que Florencia Bonelli nos visitó a nosotras y a sus lectores riocuartences, en nuestra propia ciudad.
Mi apreciación personal es que hubo calidez, a pesar de algunas cuestiones relacionadas con la organización, como si la calidez de Florencia y la nuestra propia (modestia aparte
) trascendiera a todas las incomodidades.
Mi siguiente apreciación tiene que ver con la novela romántica y con los libros en general, a partir de lo que se habló ese día y originó miles de pensamientos. Como una vez ya expresé, en mi mesa de luz convive un conjunto muy heterogéneo de lecturas: “Harry Potter” de JK Rowling, “Tao teh king” de Lao Tsé, “El juego de abalorios” de Herman Hesse, “Marlene” de Florencia Bonelli, “Fedón” de Platón, “Estratagemas” de Giorgio Nardone, “El tutor” de Robin Schone y “Noches Blancas” de Dostoivsky, “El padrino” de Mario Puzo, “La casa Rusia” de John Le Carré, “El perfume” de Patrick Süskind, “El conde de Montecristo” de Alexandre Dumas, “Condena de amor” de Virginia Henley, “Más allá del bien y del mal” de Nietzsche… y… “Caesar” de Collen McCullough. Lo que trato de decir con todos estos ejemplos, es que no creo en los géneros, amigas. No creo en el intelectualismo. No creo en las apariencias. No creo en el populismo. Me resisto a las corrientes que determinan tendencias y las influencias sistémicas en cuestiones de arte. Las grandes obras trascienden el tiempo, el sexo y el género. Una gran obra es sencillamente algo que atrapa y que se queda. No importa si es filosofía, si es romance, si es psicología, si es misterio o si es historia. El ser humano es integral
. Viven adentro nuestro muchas cosas: vive el amor, vive la curiosidad, vive el misterio, vive la necesidad de búsqueda, vive el ansia de la libertad, vive la búsqueda de la identidad, vive todo eso y más. La manera de resumirlo sería decir que somos buscadores, buscamos siempre, buscamos respuestas, buscamos el amor, buscamos la identidad, buscamos la libertad, buscamos, buscamos, buscamos… No me gustan los comentarios peyorativos hacia la novela romántica y tampoco me gusta que las lectoras encasillemos a la novela romántica como si no tuviera derecho a ser libre. El amor es libre. No hay patrones.
Florencia Bonelli, escritora argentina, se considera escritora de novelas románticas y lo es. Pero su obra es mucho más que una novela romántica. Sus personajes son “reales”, ni tan buenos ni tan malos, ni tan valientes ni tan cobardes, ni tan blancos ni tan negros, sí bien delineados, con una personalidad marcada, atractivos y fuertes, pero no meros dibujos sino personas que casi podemos ver y tocar. Podemos amar a Mariano Rosas y al General Escalante, a Nahueltruz Guor y a Julián Riglos. Podemos entender a Blanca Montes y a Magdalena Montes. Podemos ver a un Kamal al Saud mucho más civilizado que el árabe
que a veces soñamos, tenemos a una Laura Escalante pensante, inteligente, un poco sufrida, un poco audaz… un poco odiada y un poco amada.
Lo ideal es mental
. No existe un ideal fijo. Cambia con el sistema, cambia con la época. Lo dibujamos en nuestra mente y no queremos apartarnos de ese ideal. Sufrimos porque no tenemos el ideal y a veces ni siquiera indagamos si realmente queremos eso. Nos rasgamos las vestiduras diciendo que leemos novelas románticas para disfrutar de lo ideal al menos en los libros. Lo ideal es mental. Podríamos hacer otro ideal e igual lo amaríamos… Posiblemente Florencia no lo racionalice (su estilo es muy espontáneo), pero su escritura es evolucionada, quizás no ideal, pero precisamente por eso, porque sus personajes no son “ideales” sino “más reales” e igual amamos profundamente a unos y odiamos a otros con sentimientos extremos, es que se merece, además de mi pasión por sus novelas, todo mi respeto y una venia… Salud, querida Flor…y gracias por venir a visitarnos.
(1) Personajes de “Lo que dicen tus ojos” de Florencia Bonelli.
(2) Personajes de “Paraíso robado” de Judith McNaught.
Pd: Desde ya, señoras gauchas, y para que conste por escrito
, me agencio al Escorpiano (nacido bajo ese signo como yo, por supuesto), el espía inglés
de la próxima novela de Florencia. Oh God!!!!!! Ese hombre me está destinado en la vida, lo sé... Renuncio a Ram Douglas, a Alexadr Belov, a Ramiel Devington y a Carlo Varzi (y saben bien cóoooooooomo me cuesta esto), renuncio a todos estos buenos conocidos para consagrar mi pasión, honor y respeto al Escorpiano, un bueno por conocer… Si esto no es valentía no sé que lo es, gauchas (modestia aparte, je je)!!!! Apuesto mi mano derecha a que amaré a ese hombre hasta el final de mis días… no me pregunten por qué, porque sé sobre él lo mismo que todas, es decir nada. Sin embargo, desde la primera vez que Florencia lo nombró en la presentación de “Indias Blancas, La vuelta del ranquel” se me clavó metafóricamente en la retina
; es el mismo sexto sentido que desde pequeña siento con el gran Cayo Julio César, como si en otra vida lo hubiera conocido…
Besotones
, gauchitas queridas. Y recuerden que allá o acá, tenemos el espíritu unido, como los caballeros templarios de todo el mundo...
Gelly